Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
martes, 28 de julio de 2020
UN FRÍO VIENTO EN JULIO
Un frío viento en julio,
afuera, en cualquier calle
de tu ciudad,
donde el sol no desaparece,
estoy buscando tus huellas,
porque, apartado de ti
me sueño.
Uno de esos días,
me descubrí cayendo,
sin explicación,
funcionaban mis piernas,
mis ojos también,
cruce una avenida,
algo impactó mi cabeza,
tuve mucha sed,
tu mano estuvo ahí.
Escrita para mi...
Creí ser valiente,
en la vida,
como en mis
pensamientos,
creí ser listo,
para maquinar,
para fantasear,
pero el cielo nunca
logré alcanzar,
en mis sueños,
el sol siempre brillaba,
dejaste atrás una de
tus plumas,
la sostuve sólo para mi.
Siempre fuiste tú,
un eco arrastrándose por mi piel,
un escalofrío que se clavó
como el filo de un cuchillo,
ese frío mortal,
y no dejé de sudar,
porque siempre
fuiste tú.
Quiero estar contigo,
soy la tinta,
tu cuerpo,
pergamino dorado,
tu mano estiraste.
¿Dónde estaremos? -- pregunté
Caminando por la vía láctea
te escuché.
Supe de bendiciones,
cuando recostado en el
pavimento,
sangrando hasta fallecer,
tu mano estiraste.
Siempre tu mano.
Porque en este mundo,
reinas tú,
mi corazón cautivaste,
ahora puedo ver,
mirando desde
el interior de tus ojos,
hacia afuera,
el universo,
las estrellas,
el color de la música,
una esencia,
la eternidad...
Allá vamos.
viernes, 24 de julio de 2020
EL MAR
Yo quise ver el mar,
para hundirme bajo la arena,
estaba cálida, suave,
el agua alcanzó mi rostro,
para cuando cayó el ocaso,
mi cuerpo no fue más que lodo.
Y estuve frente a la playa,
esperando una señal,
que el viento te nombrara,
para respirar tu dulce aliento.
Espere bajo el sol,
vuelto un rojo ensueño,
con su luz tenue,
con su promesa moribunda,
me fui nadando
hasta tu isla,
y de camino,
me alcanzó la noche.
Mis ojos nada vieron,
salvo un destello,
muy breve para mi anhelo,
recordé mis años que se fueron,
no volteé nunca más.
Las olas arrastraron
la pasividad del sueño,
miré bajo mis parpados,
el verano fue espuma,
mi vida una profundidad
submarina, un tiburón despertando,
tan suelto, tan libre,
yéndose hasta un borde,
viviendo a la deriva.
Llegué a tierra,
cuando mis manos relataron
la llegada del alba,
yo no era un hombre,
sino una sombra en el agua,
mi rostro se cubrió con algas,
mi cuerpo fue promesa del tuyo,
un mundo esperando el mar,
un mar abrazando el mundo.
jueves, 23 de julio de 2020
LA LINTERNA
Luz en mis ojos,
vagando por un mundo desierto,
mi memoria se cubrió
con fantasías y alucinaciones,
levanté una noche oscura
mi linterna roja,
para alumbrar un camino de piedra,
vi la sangre que corría
bajo mis venas.
No recuerdo nada,
salvo un jardín con rosas,
sentí en mi corazón sus espinas,
clavándose y lastimando,
no tuve remedio,
salvo reír como demente,
salvándome de morir.
Quise un planeta en abandono,
para cambiar mis sentimientos,
dejando atrás,
una vasta ensoñación de venganza,
una lengua escrita para
los depravados que moran
entre el polvo,
una escena iluminada
por luz externa,
en calles donde habita la devastación,
cadáveres, rocas, humo y fuego,
aquí mi linterna brilló,
una y mil noches,
cuando imploré renacer.
IMÁGENES
Hablando de imágenes,
postradas en blanco y negro,
en tus ojos pálidos,
son recuerdos de tu presente,
pasado y futuro,
mismos que nombraste,
para olvidar
y no repetir jamás.
Fotografías,
de ti, saludando,
perdido en el espacio,
yendo a todos lados,
sin pertenecer a ninguno.
Eres papel,
dentro de una habitación,
con tus manos ocupadas,
sobre la izquierda,
tu corazón,
en la diestra,
una sombra.
Hablas de lo que no conoces,
escribiendo tus deseos,
abre tus ojos,
el verano llegó
pero tus parpados,
comprometidos con la ensoñación,
revelan mil imágenes para ti.
Aprendiste a disparar,
tras la pared de tu cerebro,
pura nostalgia,
descubriendo placer
en tus cicatrices,
pasos que se marcan en el lodo,
manifiesto de las batallas
que te condenaron.
Y recuerda,
cuando en tu niñez,
las calles fueron grises,
creciste para nadar contracorriente,
en este mundo y sus años,
cuando tu rostro fue liso,
tuviste cabello largo,
tan opuesto al sol,
como un fantasma,
montado en un corcel
de ceniza.
El dolor no tuvo que ver,
únicamente el placer,
una cuerda alrededor del cuello,
perteneciendo al ayer,
de un momento a otro,
este olor a juventud
se diluye.
Triste pensar,
siendo tú una imagen,
con mi nombre en tus labios,
encontrando un par
frente al espejo,
donde tus recuerdos,
serán por siempre
los míos.
Ilustración: F.W. Murnau por Dave Mckean
viernes, 17 de julio de 2020
PREDICANDO
Larga, larga caminata,
a través de caminos con espinas,
estos son tus años,
mirando desde el espejo,
son filosos como punta de navaja,
míralos en la pupila,
son tus temores
mordiéndote el cuello.
A todos los países,
este es su momento,
se habrán contagiado con aflicciones,
parpadeos que no se agotan,
hagan todos una promesa,
sobrevivan a la pandemia.
Ahora,
cada palabra es un insulto,
bebiendo de la botella,
cualquier noche,
mirando las estrellas.
No hablemos de sufrimiento,
en soledad vayamos a celebrar,
cometiendo más errores,
es momento de diseñar
por nosotros mismos,
nuestra vida...
Nadando entre injusticias...
Andamos como locos,
predicando sentimientos,
andando por ahí,
cuando el sol aparece,
en calles solitarias,
delante de castillos de facha negra,
cualquiera podría ver,
son hogar de los corruptos,
deslizándose hacia abajo,
tic, tic, tic,
dice el reloj.
Estamos solos,
tirando de la cadena,
cuando la vida parece
sólo ir,
atorándose entre fajos,
son miles, son dinero,
desintegrándose en tus manos.
¿Ese es tu miedo?
Terminaste el milenio,
coleccionando sus despojos,
vamos, pues,
divagando por el mundo,
un planeta afectado,
hoy, todo significa dolencias,
ya no quedan maravillas.
Tiende un mantel largo,
como un río de nubes en el cielo,
aparta las veladoras,
su llama no te quemará los dedos,
bebe directo de la boca,
esta botella es nueva,
tendrás una visión del cementerio,
flores negras en tu plato.
Somos humanos,
culpables de remordimiento,
a las manos llenas,
ojos hinchados,
sangre en los labios,
apartamos la mano
y mordimos el pie,
sólo Dios sabe,
quiénes somos y
lo que habita en
nuestros corazones.
Predicando blasfemias,
con toda la razón,
manipulamos a nuestro prójimo,
somos máquinas de traición,
sólo bastó un beso
y treinta monedas,
salgamos de este sueño,
movamos las calles,
contagiemos todo el mal.
Sólo Dios sabe,
cuál es el cuestionamiento,
en las páginas de tu diario,
amarillas y porosas,
en revelación de milagro
alguna vez, escribiste:
ámense,
y sea hasta la muerte.
Si acaso la vida trata de un sueño,
cuál es su cometido,
mira, va corriendo el tiempo,
sendero por donde todos vamos,
países,
tengan su oportunidad,
porque su gente teme partir,
si todos desaparecen,
no quedará nadie,
las disculpas serán en vano.
Pero si acaso,
predicamos felicidad,
será cosa de ancianos,
en los cuales, nos transformaremos,
orando en silencio,
de frente a calaveras de socios y amigos,
podremos fingir,
entre los restos del día
y la profundidad de la noche,
es momento de liberar,
un delirio, una carcajada,
lavemos nuestros dientes,
escondamos la sangre,
cerremos la ventana.
Regresaré la pluma,
a su tintero, a su botella,
vacío y seca,
predico lo que veo,
lo que sé palabras que se atoran,
y resulta verdad, temible verdad,
nuestras bocas desean caridad,
nuestros corazones ansían,
sólo ansían,
conocer la verdad.
Ilustración: San Pablo ermitaño por José de Rivera
LA MIGA
Espíritu azul,
que toses mil tormentas,
tras tu neblina de recuerdos,
esperan los cuerpos
de los que ya no existen,
sus voces, sus ideas,
demasiadas siluetas...
Serán libres,
por encima de las nubes,
esta noche cuando llueva,
son un destello por miles,
ocultas centellas en el universo.
Habita en la tierra,
sobre un prado de concreto,
un oído sordo,
mirando más allá de la oscuridad,
hablan entre sí, las estrellas,
es una oportunidad de aprender.
Y este mundo,
como centro de todo lo que yace mal,
flotando como poseso,
afuera en el espacio negro,
único, que no puede ser reemplazado,
es y será,
demasiado grande para nosotros.
Una miga sobre la mano,
sola, sin mirar,
tal como la chispa que ilumina
estos ojos y su caminar,
una miga solitaria,
tan diminuta comparándola
contra este planeta descomunal,
si miras sus rostros,
¿Sabrás quién es quien?
¿Sabes quién eres?
la miga o el planeta...
miércoles, 15 de julio de 2020
ESPADAS
He visto sublimar las espadas,
como espíritus sin cuerdas,
convenciendo con su voz
de cruzar solo el desierto.
Miré sus bocas sangrar,
fueron fantasmas,
desapareciendo sin rastro,
bajo el sol de la tarde.
Ensancharon sus rostros,
en albor de otra conquista,
en manos de un caballero negro,
espada blanca y mazo de cortinas,
galimatías bifurcando sus anhelos,
cuando todo fue cuestión de sed,
y la copa fue el yelmo,
y su maldición,
injuria del Diablo,
una marca en su pecho.
Anillo de nupcias en su dedo.
Son los recuerdos,
un paseo por la juventud,
respirando,
pareciera otra realidad,
un tiempo donde la
caridad fue inocente,
vistiendo una corona
de carne blanca,
y bajo los parpados,
flores con tersos pétalos,
en el centro del pecho,
el filo de la hoja,
una visión...
La hija con
labios carmín.
Es todo el dolor,
mera vanidad,
deseo impúdico
por matar,
matar el tiempo,
matar desde el cuello,
matar la cabeza,
matar los sueños,
matar las estrellas,
sortilegio de espadas,
erigiéndose contra
este día y su calor.
Una promesa,
un embrujo de amor,
borrando la memoria
y curando en salud
al Nosferatu,
midieron el acero
con sus lágrimas,
bautizo de sus nombres
con fuego,
con piedra volcaron
su camino.
Las espadas,
enuncian su destino,
con el rubor del amanecer,
y su destello fue lo primero
lunes, 13 de julio de 2020
FLORES EN EL CUELLO DE CHARLES BAUDELAIRE
Ay, de este corazón,
sus buenos deseos,
atrapados en un cuerpo
de ojos ciegos.
Hilvanando desde un sueño,
la manta purpura del tiempo,
¿Cuánto habrá pasado?
Desde aquella alucinación
indecente, sobrada de juventud,
la vida sucede ahora,
sobre este rostro
que se arruga.
Y es el mismo sueño,
todas las noches,
marcadas desde el cielo,
llueve sobre una flor,
montada en el monte calvario,
de frente a un crepúsculo carmesí,
allá, plantada sobre tierra devastada,
adoleciendo su vacío,
propio en manos que resultan lágrimas,
resbalando sobre mejillas tersas,
son el primer sorbo de penosa cata,
y el último que todavía
escalda los agujeros en la lengua...
¡Quema, quema delicioso!
En el mismo sueño,
una moneda fue debate
para la humanidad,
sentimientos ante la razón,
la moneda giraba,
tal como este mundo sin cabeza,
sopló una brisa de la tarde,
cálida como mi aliento,
decidió la moneda,
el destino,
bajo mis párpados,
la desilusión del vicio.
Ahora recuerdo,
tantos fueron los días,
portando la capa de héroe,
bebiendo del cuello
de la noche y sus estrellas,
aquello fue un detalle jurídico,
cuando el color del mar era uno,
su aroma era el de la inocencia.
Es verdad,
la vida es viajar a la deriva,
cargando en tus bolsillos,
una maleta completa de
tribulaciones, de soledad,
partiendo del límite
de todo lo cabal,
hubo mar y arena,
aves de agua girando
alrededor del sol,
y humo partiendo de mi boca.
A mi salud,
una copa con espinas en su orilla,
el destino,
bajo mis párpados,
la desilusión del vicio.
Ahora recuerdo,
tantos fueron los días,
portando la capa de héroe,
bebiendo del cuello
de la noche y sus estrellas,
aquello fue un detalle jurídico,
cuando el color del mar era uno,
su aroma era el de la inocencia.
Es verdad,
la vida es viajar a la deriva,
cargando en tus bolsillos,
una maleta completa de
tribulaciones, de soledad,
partiendo del límite
de todo lo cabal,
hubo mar y arena,
aves de agua girando
alrededor del sol,
y humo partiendo de mi boca.
A mi salud,
una copa con espinas en su orilla,
arde como un fuego,
el fuego que tanto que deseé,
estoy sangrando por un costado,
comiendo la braza de los días,
con mis latidos en otro cuerpo,
bailando sin temer,
en manos del diablo.
En última instancia,
antes de este mundo dejar,
no contuve mi llanto,
porque supe mi vida
sostenida en las manos
de un corazón lastimado.
No pude sentir alegría.
estoy sangrando por un costado,
comiendo la braza de los días,
con mis latidos en otro cuerpo,
bailando sin temer,
en manos del diablo.
En última instancia,
antes de este mundo dejar,
no contuve mi llanto,
porque supe mi vida
sostenida en las manos
de un corazón lastimado.
No pude sentir alegría.
viernes, 3 de julio de 2020
EL DÍA SIGUIENTE
Vámonos,
perdiendo entre las ramas del tiempo,
hasta que la edad nos alcance,
en la oscuridad de una fiesta,
esta noche es nuestra.
Digámonos un nombre falso,
confesando la sombra que ignoramos,
desperdiciando el tiempo en juegos,
bebiendo la prohibición,
la saliva del otro,
soñando con una piel tan tersa,
con el ímpetu perdido
en el camino.
Hablando de sueños,
a través de las ondas de radio,
imaginando un corazón
confeccionando con diamantes,
una de sus puntas,
escapa de nuestro pecho.
¿A dónde vamos?
Escapando de cualquier vista,
¿A dónde vamos?
La diversión murió.
¿A dónde vamos ahora?
Mira,
las nubes son gorriones,
paralizados en el cielo,
lienzos en tu memoria,
hoy comienza la guerra,
partamos a luchar,
Hagamos un juramento,
para que nuestros sueños,
no queden plantados en el suelo,
no son vegetales,
un juramento para edificar,
el destino que elijamos,
nuestros sueños haremos realidad,
partamos a luchar,
nuestra juventud no ha desaparecido,
porque es la vida y es una,
mira,
arriba en el cielo,
somos nosotros.
Allá vamos,
rompiéndonos la cara,
el corazón, las ganas,
aunque el aire parece muy negro,
nuestras manos son de carne.
Y llegado el momento,
otra vez escapemos,
cuando la edad nos busque,
somos tú, yo y muchos,
globos llevados por el viento,
reventándose a la distancia.
Cuando el deseo cambie,
y nuestro anhelo por fin se canse,
comencemos de nuevo,
allá iremos por siempre,
donde la edad nos busque
y jamás pueda encontrarnos.
jueves, 2 de julio de 2020
UN POCO DE FURIA
Giré un tornillo,
imitando el movimiento del mundo,
escribí un poema,
quemándome los dedos,
sumergido en la penumbra,
sin respirar.
Quiero saber lo que significan,
estas manchas en mis manos...
¿Antesala de mi deceso?
Mudaré de piel,
frente al espejo sin
reconocer mi rostro,
acosándome,
mudaré mi alma,
cambiaré de color.
El miedo corre,
como una cosquilla,
como un pulso eléctrico,
y me provoca vomitar,
un líquido verde, pastoso,
es revelación,
mirándome desde el fondo,
hacia la superficie,
ahora, mi carne está rota.
No quiero idear un futuro,
no quiero compartir la enfermedad,
me he perdido en el hambre,
no conozco saciedad.
Continúo mirando,
la vida es una jaula,
me soñé escapando,
ambos ojos partidos,
con otro nombre,
vagando la eternidad.
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