Ay, de este corazón,
sus buenos deseos,
atrapados en un cuerpo
de ojos ciegos.
Hilvanando desde un sueño,
la manta purpura del tiempo,
¿Cuánto habrá pasado?
Desde aquella alucinación
indecente, sobrada de juventud,
la vida sucede ahora,
sobre este rostro
que se arruga.
Y es el mismo sueño,
todas las noches,
marcadas desde el cielo,
llueve sobre una flor,
montada en el monte calvario,
de frente a un crepúsculo carmesí,
allá, plantada sobre tierra devastada,
adoleciendo su vacío,
propio en manos que resultan lágrimas,
resbalando sobre mejillas tersas,
son el primer sorbo de penosa cata,
y el último que todavía
escalda los agujeros en la lengua...
¡Quema, quema delicioso!
En el mismo sueño,
una moneda fue debate
para la humanidad,
sentimientos ante la razón,
la moneda giraba,
tal como este mundo sin cabeza,
sopló una brisa de la tarde,
cálida como mi aliento,
decidió la moneda,
el destino,
bajo mis párpados,
la desilusión del vicio.
Ahora recuerdo,
tantos fueron los días,
portando la capa de héroe,
bebiendo del cuello
de la noche y sus estrellas,
aquello fue un detalle jurídico,
cuando el color del mar era uno,
su aroma era el de la inocencia.
Es verdad,
la vida es viajar a la deriva,
cargando en tus bolsillos,
una maleta completa de
tribulaciones, de soledad,
partiendo del límite
de todo lo cabal,
hubo mar y arena,
aves de agua girando
alrededor del sol,
y humo partiendo de mi boca.
A mi salud,
una copa con espinas en su orilla,
el destino,
bajo mis párpados,
la desilusión del vicio.
Ahora recuerdo,
tantos fueron los días,
portando la capa de héroe,
bebiendo del cuello
de la noche y sus estrellas,
aquello fue un detalle jurídico,
cuando el color del mar era uno,
su aroma era el de la inocencia.
Es verdad,
la vida es viajar a la deriva,
cargando en tus bolsillos,
una maleta completa de
tribulaciones, de soledad,
partiendo del límite
de todo lo cabal,
hubo mar y arena,
aves de agua girando
alrededor del sol,
y humo partiendo de mi boca.
A mi salud,
una copa con espinas en su orilla,
arde como un fuego,
el fuego que tanto que deseé,
estoy sangrando por un costado,
comiendo la braza de los días,
con mis latidos en otro cuerpo,
bailando sin temer,
en manos del diablo.
En última instancia,
antes de este mundo dejar,
no contuve mi llanto,
porque supe mi vida
sostenida en las manos
de un corazón lastimado.
No pude sentir alegría.
estoy sangrando por un costado,
comiendo la braza de los días,
con mis latidos en otro cuerpo,
bailando sin temer,
en manos del diablo.
En última instancia,
antes de este mundo dejar,
no contuve mi llanto,
porque supe mi vida
sostenida en las manos
de un corazón lastimado.
No pude sentir alegría.

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