viernes, 24 de julio de 2020

EL MAR


Yo quise ver el mar,
para hundirme bajo la arena,
estaba cálida, suave,
el agua alcanzó mi rostro,
para cuando cayó el ocaso,
mi cuerpo no fue más que lodo.

Y estuve frente a la playa,
esperando una señal,
que el viento te nombrara,
para respirar tu dulce aliento.

Espere bajo el sol,
vuelto un rojo ensueño,
con su luz tenue,
con su promesa moribunda,
me fui nadando
hasta tu isla,
y de camino,
me alcanzó la noche.

Mis ojos nada vieron,
salvo un destello,
muy breve para mi anhelo,
recordé mis años que se fueron,
no volteé nunca más.

Las olas arrastraron
la pasividad del sueño,
miré bajo mis parpados,
el verano fue espuma,
mi vida una profundidad
submarina, un tiburón despertando,
tan suelto, tan libre,
yéndose hasta un borde,
viviendo a la deriva.

Llegué a tierra,
cuando mis manos relataron
la llegada del alba,
yo no era un hombre,
sino una sombra en el agua,
mi rostro se cubrió con algas,
mi cuerpo fue promesa del tuyo,
un mundo esperando el mar,
un mar abrazando el mundo.



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