Inanimada generación,
hablando de tabúes y muerte,
solapando su lengua con alcohol,
reservándose la verdad,
hasta el último momento.
¿Qué dice nuestro bolsillo?
Este es un pueblo salvaje,
completo en ladrillos,
de trabajos sin gratificación,
regido por una banda de asesinos,
desviando su mirada del cielo,
para ellos no existe el perdón.
Iluminada generación,
hablando de transformarse,
cuando las palabras son embates,
flechas lanzadas sin control,
muriendo en el fuego cruzado.
¿Qué dicen las noticias?
Hoy el mundo se termina,
mientras luchamos entre nosotros,
se acerca el brillo del sol,
incinerando todo lo que aprendimos,
pero no es posible regresar el tiempo,
no existe otro camino,
el dolor es paciencia,
mantengamos la distancia.
Dulces,
sus vidas significan tan poco,
tan sólo un colapso nervioso,
una mañana pálida,
almas que se irán directo
al infierno, hirviendo
en el exilio de esta nación,
contemplando un pago
cuantioso por su alma,
escrito con sangre,
sobre piel gris y muerta.
Aquí viene desespera,
trae flores para cada tumba,
negras como los ojos,
amotinándose junto a sus hijos,
de este lado del charco,
contemplando la injusticia,
una pregunta sin respuesta.
Somos la generación estéril,
por una inyección o más,
ahora somos lo inútiles,
mamando de la poca vitalidad
en nuestros sueños,
iluminados por el fuego,
susurrando con los labios resecos,
un grito de ayuda...
que nadie escuchará...

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