Enfrentando el destino,
de un grano perdido en la arena,
la vida es tan sólo un recuerdo,
palabras arrastradas por un aliento,
exacerbando un insulto,
la ocasión de morir
por el filo de una espada.
Cabeza de demonio,
en tus ojos, la verdad se transforma
en diamantes, un brillo real,
en tu dictamen, el sol parece
deslizarse aún más lento,
el crepúsculo es rojo,
el color supremo de tu lengua.
Ay, por estas flores que embarnecen
el fondo inhóspito del infierno,
parecen tan vastas las dudas,
presagiando una despedida,
tornándose un dolor en la frente,
ruido que perfora los pensamientos,
interrumpiendo la respiración,
la ocasión previene,
la ocasión acontece,
desvaneciéndose hasta morir.
Es fácil imaginar la inmortalidad,
anhelo soberbio,
cualquiera puede desear,
pedir y obtener,
desde el fondo de una botella,
pero en el irís carmesí,
destella el precio por pagar,
una eternidad condenado,
conteniendo en la carne,
la ira y frustración.
Cabeza de demonio,
el mundo pudiste salvar,
en tu voz, la verdad se transforma
en soberbia y veneno,
aún cuando no pretendes dañar,
eres tú, la mente de la bestia,
intenciones negras, un corazón
vuelto al fuego, consagrado al carbón,
en tus deseos,
la muerte es el resultado, la meta,
aún cuando pretendes el bien,
emisario del pecado,
la llama será tu palabra.
Ilustración: "Ra´s Al Ghul" por Devinart
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