Cuando menos esperas,
abres tus ojos un día,
la vida se volvió real,
una marcha complicada,
un rival difícil de superar.
Cuando menos esperas,
de hijo de conviertes en padre,
ayer, cuando apenas te divertías,
siendo tan fácil respirar,
hoy es un reto sobrevivir.
La vida es un juego,
interesante por resolver,
extiende tus alas,
es momento de volar,
comienza a participar,
procura no parpadear,
tus días de plenitud entran
en tormentoso camino,
donde el sol viene y va,
donde el tumulto
siempre permanecerá.
El futuro es una promesa que
deseamos abrazar,
sin medir consecuencias,
espera y verás,
alguna vez de un
amigo necesitarás,
mientras la juventud,
se desliza fuera de tu vida
en silencio.
Nebuloso saber,
el motivo por lo cual nacimos,
cada imagen cruza fugaz,
imposible comprender,
si vivimos o habremos
pronto de morir,
luchando entre nosotros,
cuando deberíamos ser uno.
Tan rápido termina la alegría,
cuando la vida se torna una calle
con un solo sentido,
sabes que vas,
cuando alguien ya regresó,
y aquí vamos,
cometiendo el mismo error,
en nuestras manos,
con el corazón expuesto,
sin ninguna protección.
Cuando duermes,
el tiempo te acosa,
acaricia tus párpados,
rudas cuesta abajo
como pesada piedra,
condenado a correr,
intentando alcanzar eso
que nunca tendrás.
Brinda con recelo,
por los recuerdos que cambian,
sobre una cama a oscuras,
jugando al cazador,
andando por calles que no son iguales
a como fueron antes de despertar.
En la velocidad de la vida,
imagina una oportunidad,
antes de chocar contra el suelo,
despojándote del miedo,
no habrá quien te hiera,
porque quizá ganes o pierdas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario