No mires las huellas que dejaste atrás,
un espacio hueco para recolectar la lluvia,
no mires, no respires, no hables,
la sombra de tus recuerdos más cercanos,
eres un pájaro enjaulado,
ausente de sinceridad en tus pensamientos.
El mundo gira en silencio,
y apenas comienza a llover,
puedes ver cada uno de los ojos
que llora, por los días de gloria,
dorados y perdidos como la juventud,
y al final sólo queda la salud,
un estado mental,
si acaso la puedes esperar,
si acaso la puedes respetar.
Ahora, los minutos se
desvanecen rápido,
tal como la presencia de los amigos,
en cuanto disfrutas el momento,
sus voces, sus rostros, los movimientos,
todas las risas y experiencias con la botella,
las noches a punto de enloquecer,
bailando frente una hoguera que se apaga,
antes de dormir,
antes de partir.
¿Cuánto puedes vacilar antes de tocar el cielo?
Tanto he cuestionado si acaso seremos invisibles,
y cuánto durará,
la vida entera o una mentirosa eternidad,
¿Cuál es su significado y por qué nos
mandaron nacer?
Fue acaso la música, las bromas,
las palabras como los pasos que siempre
se quedan muy atrás,
no mires, como si tu vida dependiera de eso,
no mires atrás, es una causa perdida,
anida el remordimiento,
el destino desigual donde no penetra el deseo,
las horas perdidas en una bocanada,
el significado real de hacer y arrepentirse,
temiendo por siempre,
la insufrible ausencia de alegría.
Ilustración: "El mar de Die_Seelen_am_Acheron" por Adolf Hirémy-Hirschl
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