miércoles, 8 de junio de 2022

AGOTADO

 

Quemaste tu cerebro,
observando todo el día
el mismo foco,
¿A dónde iremos hoy?

El mundo se terminó...

Bajo la misma farola,
atorando los sueños en la garganta,
prosperidad, una promesa falsa,
envejeciendo en la misma caja
que los muertos,
ahora un tibio recuerdo.

Enterraste tu cuerpo,
lanzando semejante cantidad de palabras,
una tras otra en cincuenta segundos,
preciosos momentos antes de partir,
¿Qué sucedió en realidad?

 Alguien enloqueció...

Privilegios para los principados,
profetas de la amargura,
contagiando  a quienes nada deben,
quienes guardan su último centavo
para comer mañana,
privilegiados los que partieron,
hoy nada les importa ya.

Vas a masticar vidrio,
tienes una eternidad por sufrir todavía,
escribe lo que tengas por decir,
eso último que te haga brillar,
este mundo te debe nada,

y te ciega la luz del foco,
es caliente, esta vacía,
un cuerpo sin carne o huesos,
sin sentimientos o dinero,
tu rostro en el espejo.


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