Honor entre participes de cualquier declive
sombras de una mirada
estandartes rojos,
manos heladas
acierta la verdad tras la adivinanza
un motivo tras otro para
lanzar carne al abismo.
Síntomas que aparecen con la noche
este es el lugar
un cuerpo sin vida
una mente colmada de olvido
a pesar de los días
el polvo desvanece
el polvo encandila las bocas.
No existen nombres
que se petrifiquen
atados para siempre
sin humildad o luz
escapándose por cada palabra
a través de los ojos.
Honor entre los desiguales
consumidores de la tierra
un agujero profundo en el pecho
donde ríe aquel corazón negro
uno, a expensas de su destino
encontrándose perdidos
tras el último dejo de sonido
de la muchedumbre de las olas.

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