Encontré un trabajo,
encontré la vida,
frívola como puede ser,
llené la forma,
pero no me quedaré.
El agua es para el océano,
las monedas para el suelo,
yo sólo sé de sueños,
no me quedaré.
Este es un drama entre lápices,
las cuentas no salen,
tantas personas
colocándose en fila,
tirándose por el borde,
tienen nombre y apellido,
familia y hogar,
tienen trabajo,
una vida,
esperando su turno
para morir.
Esta es la mejor oportunidad,
el sabor, el olor, la textura,
maravilloso por siempre,
dinero que florece en el cielo,
cenizas que nunca verán
la luz del día.
Sólo los perros olfatean sus traseros,
pregúntale a la gente porqué,
este es un mundo muy grande
y divertido,
bajo las suelas de zapatos,
todos conocemos nuestro lugar.
Sin saber el motivo,
el dinero está en el bolsillo,
pantallas por ojos
y la champaña de San Francisco,
no puedo, no me quedaré,
limpiando mi nombre,
el aroma de la desolación.
La lista está colocada,
de comestibles,
de útiles,
la verdad está dicha,
enrevesada en el teclado,
la luz penetra la vista,
amarilla, revestida con tacones,
desapareciendo del espejo,
esta es la vida
nunca deja marca,
pero arde como una herida
corta las palabras
corta
el
dinero
con tu mano
es el
filo

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