lunes, 26 de septiembre de 2022

LA TORMENTA QUE TODO CORROE

 

Habrá pasado un tiempo,
de iniciada esta pesadilla,
un trémulo recorrido
por el sonido de una carcajada
en la oscuridad,
imaginando una vida distinta,
dispuesta a cubrirse 
con lo tórrido de la penumbra. 

Llovió toda la madrugada,
susurros insoportables,
lágrimas que no encuentran consuelo,
susurros tras las paredes,
frías, mudas, desolladas,
habrá pasado un tiempo,
de sellada la gris tumba.

Ah, penitencia,
lúgubre emancipación de fantasmas,
una cuerda áspera reposando sobre el cuello,
rasgando la carne,
procurando un silencio,
cada vez más próximo,
y después de la muerte,
permanecen los susurros.

Serán estos,
los que dicten sufrimiento,
corroe la tormenta,
helada, escurriendo afuera,
y alguien pareciera llamar,
una presencia sin motivo,
de rostro blanco, el silencio,
el dolor que jamás abandona.

Muy lejos,
donde el brillo de luna,
apenas ilumina,
y resulta más un guiño fatuo,
es destino de una cabeza,
arder en el profundo vacío,
ojos grises, labios tan rojos,
ocultando sus fauces,
esas que hablan únicamente
de destrucción,
habitando un corazón roto,
la tormenta que todo corroe.





Ilustración: Hans Arnold

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