sábado, 31 de diciembre de 2022

EL MECANISMO

 

Desmantela el mecanismo
autónomo en tu rodilla
en el centro del universo
sintiéndote enfermo
a tiempo para abrir la tumba
abrazando tus huesos 
en la oscuridad de tus parpados

cerrados a la incontinencia
ignorando los pernos
paralizado ante un litro derramado
sangre que se quema roja
como este sol a punto de colapsar
infierno con rostro humano
los gritos y su eco
en el exterior de un espacio 
inmenso y desilusionando tus manos
extinción a petición divina
es momento

desmantela esta máquina inservible
a tiempo para morir en extremo dolor
árbol de la vida color y sentido
forma y sentimiento
carne con fisuras
agujeros oscuros tras la nuca
observa desintegrarse tu cuerpo
y grita para conservar el sueño
quemándote con el filo saliendo
por tu pecho
mecanismo de cables y estrago

salud por el instante último
cayendo a través de este filo
de esta cadencia sin métrica
a tiempo de comprender
la infinita cadena de miseria
que resuelve y aprisiona 
la vida
y es el delirio de un enfermo
treinta y nueve de temperatura
rompe rompe con la máquina

a minutos de nacer
llegaste para eternamente sufrir
en el interior de este cuerpo sin peso
en el ojo abismal de la ignorancia
paralizado en la espiral sin nombre
luces que no brillan
colores que sangran por tu vena
mecanismo de engranes de eco
es destino arder en el olvido
cada pensamiento es fatuo
universo colapsando
los números se equivocaron

donde las razones son motivos
son intenciones en el lugar donde nace el fuego
aquí son los círculos perfectos
del malestar en la cabeza
desastres cayendo del cielo
partiéndose por la mitad del cuerpo
tu voz es silencio
aquí donde el ruido es perpetuo lamento

dominándolo todo
desarma este mecanismo en tu brazo
alfa y omega en medio de la vista perdida
es momento de medir los pasos
la estrategia en la garganta
ideas huecas en tu cerebelo
explotando con las tripas por fuera



LO ÚLTIMO

 

Ay, destello blanquecino,
bajando en un copo de frío penar,
abrazando un sueño sin cumplir,
deseo perpetuo por lo imposible.

Y en la noche habitan los gritos,
una lluvia imparable y amarga,
en tus labios puedes tantear su dolor,
cuando en la noche habitan los monstruos,
las debilidades de un pasado
 y el pavor en cada rostro por su futuro.

Observa en tu divinidad contrariada,
el recorrido de estas almas pequeñas,
sin perdón, sin bautizo de la estrella,
yendo hacia donde erige la oscuridad
su fruto, sus fauces, su rugido,
obtén un instante de misericordia,
corta el hilo,
separa tu mente,
corta el corazón 
en dos.

Y si la vida es sólo una pesadilla,
envuelta con tu luz cegadora,
alas de polilla de grueso agitar,
espera pronto por el sabor,
de la tibia miel,
un momento tan fugaz,
cuando una pregunta es condena,
misma a susurrar sin motivo,
qué existe más allá.

Si los días están despojados de calor,
si no existe más que nieve,
si esta carne no resiste más dolor,
un golpe, una quemadura,
caminar directo al vacío,
la ruta de las almas pequeñas,
dales, Señor, tu mano,
en esta vida compasión no hallaron.

Y destello,
ahora no tienes camino,
avanzando a ciegas,
la carne y hueso es mero engaño
de malas intenciones,
el cortejo de lo que siempre
se rompe un corazón,
sea entonces, una roca sin quebrar,
como el recuerdo,
silencio de aquellos que ya partieron,
su recuerdo,
lo último que gritarás
en el más horrible de tus sueños.

sin esperanza
ni descanso...



Ilustración: Scott Hampton

sábado, 24 de diciembre de 2022

FIN DEL JUEGO

 

Equivocamos una letanía,
no fue para un trono, para una llovizna,
dejamos atrás el sueño profundo,
para nombrar una cura para el dolor,
conocimos otras figuras
para los mismos animales,
bailamos alrededor de una hoguera,
sacrificamos el cuerpo
en pos de un alma nueva.

Ropas descoloridas
que no abrazan la aureola,
otra guerra por lidiar,
esta vida trata de crear,
el mismo juego perdido,
cuando no pude soportar,
experimentarlo hace tiempo.

Un drama se enfría sobre el papel,
una pequeña nota en blanco,
no habrá espacio en tu corazón 
para el odio, no lo permitas,
este es el fin del juego.

Equivocamos el camino,
esta tierra conduce al infierno,
y es tanto lo que deseamos,
revolcarnos en el lodo,
sin diferenciarnos de la tragedia,
a manos llenas,
escrito en una premonición,
en el alma de una libreta con mil 
poemas, y cada uno firmado
con la tinta de mis venas.

Cuánto más soportaremos,
este juego casi termina,
no puedo abrazar tu aureola, 
tan brillante, lacerando con su filo
toda mi piel, todo lo que soy,
es momento de abandonar
el campo de batalla.

Aquí el caos, la noche eterna,
una intensa helada 
congelándonos los huesos,
no hay más rompecabezas por armar,
más caminos por tomar.

Es el fin del juego,
momento ideal para morir,
Potestades, ángeles de la creación,
sujétenme en sus brazos,
descoloridas nubes,
vapor de un par de labios sin calor.

Tus ojos parpadean,
sin pertenecer a este mundo,
aun estás dudando,
si la vida continuará
o si este es el verdadero
fin del juego,
el fin del juego,
la noche más extensa,
el frío más punzante.


Ilustración: "Nighthawks" por Edward Hopper

ENLAMADO

 

No desistas,
dentro del capullo,
tus manos encontrarán las mías,
en nuestro lecho,
herirás mi cuello,
camino largo a mi corazón,
saboreando una forma distinta
de dolor, cuando este cielo
aun se niegue a caer.

Vendremos de regreso,
después de ser deglutidos,
como semillas sin destino a florecer,
gritaremos tan fuerte,
enlamado esperaré por tus palabras,
una vida pudriéndome en carne 
y alma sin premio.

Seré el moho bajo la cama,
una sombra en tus parpados,
no desistas, la vida aun es infinita,
disfrutando de la humedad,
seremos deshechos romanos 
en el coliseo, devorados,
devueltos una vez más,
no creo expresarme igual,
hiriendo mi cabeza,
ojalá pronto regreses,
dame entonces,
ligera prueba de vida para comprender.

Probaré cuánto pueden estos sentimientos 
resistir, cuándo pueden esperar antes
de desmoronarse, enlamado como 
fruta podrida, con cien moscas alrededor,
el corazón de una manzana en tu jardín,
seca, a punto de explotar,
será un delirio, 
será un intento sin realizar,
romperás tu cascarón,
volarás hacia tu libertad.

Vendremos de regreso,
aun después de la promesa
de una tumba compartida,
como flores enterradas por la nieve,
gritaremos tan fuerte,
y enlamado esperaré por tus lágrimas,
esta vida parece descomponerse
tan rápido, en carne y hueso,
un alma dorada sin premio.



Ilustración: Nicola Samori

COMANDANTE MORIBUNDO

 

En tus últimas palabras,
qué será de este mundo,
andando sobre el mismo patio
congelado, con las piernas rotas,
porque desde una botella rota,
tu sangre gotea despacio.

Ahora, todos los días son grises,
quedan los recuerdos
de tu pie al borde del abismo,
tan a punto de caer,
y mordiendo una pastilla, 
siempre el mismo sueño
que jamás se cumple,
una pastilla para conciliar 
leve descanso,
una pastilla para no pensar
en morir.

De frente a un palacio de paredes
roídas, ahí donde una derrota
significó el resto de tu vida,
la eterna caída de tu pluma,
comandante, tus últimas palabras
celebrando el fin de este juego,
eres el nombre de la vergüenza,
a tu salud, el último trago,
no habrá otro amanecer,
tan sólo permanece
este infinito sabor amargo.



Ilustración: "Gustavo Adolfo Bécquer en su lecho de muerte" por Vicente Palmaroli

EL CAFÉ ESTÁ FRÍO

 

Cumple mi deseo de un sueño sin final,
mantenme acurrucado frente al fuego,
con agua y alimento para sonreír en la vida,
sé mi guardián para alejar las pesadillas.

Acompáñame cada noche fría,
cada tarde gris cuando oculte su rostro el sol,
tras una cortina de nubes,
dame el calor de un hogar sin goteras,
un sitio donde el café nunca helado amanezca.

Desearía pagar ningún precio
para detener permanentemente el tiempo,
cumplir todos mis deseos,
desearía un amigo que prometa jamás morir, 
desearía aferrarme más pronto a la vida.

Las puertas permanecen abiertas
y cada ventana rota,
nuestro aliento es frío,
como el café de la mañana,
un corazón que se parte,
un deseo sin realizarse, 
jamás.


sábado, 10 de diciembre de 2022

SÁBADO NEGRO

 

Desperté hambriento, 
con este peligroso sentimiento,
recorriendo mi cuello,
sin oportunidad de respirar,
deseando jamás haber nacido.

Soy rey,
con minúscula, 
de súbditos y animales,
soy poeta sin corona,
pluma u hojas en blanco,
naciendo de la raíz de un deseo,
soy rey sin destino,
piedras u alguna cosa.

Otro sábado separado de las manzanas,
pretendiendo ante el espejo sobriedad,
amarrando los caballos a un torcido árbol,
pretendiendo no escuchar su cortejo,
cuando los recuerdos respiran mejor,
naceré de una idea sin trastorno,
bebiendo del agua
de la fuente sagrada,
donde nada sentido tiene.

Y suceden los minutos, las horas,
sentado sobre la tierra que llora,
polvo, huesos, despojos de lo que estuvo vivo,
ardiendo bajo el sol,
mirando hacia el futuro,
donde todo es neblinoso, 
esperando nacer de nuevo,
donde el ruido no parezca un delito,
sin medidas nocturnas,
sin otra manía por deshacer.

Desperté tan sólo para caer,
¿cuándo y dónde será suficiente?
Los años aun están por suceder,
desperdiciando estas nubes en el cielo,
sin oportunidad por viajar encima de alguna,
¿acaso la vida siempre es buena?

Una pesadilla sin suceder,
mis parpados continúan abiertos,
en estas venas corre el miedo,
intenso veneno,
desperté para mirar lo que sucedió,
mientras los parpados rebano
y las venas lloran,
tan ciego ante los huesos,
ante esta inmensa luz del día,
la oscuridad.

La oscuridad perfecta.


jueves, 1 de diciembre de 2022

DICE EL CIELO DESPEJADO

 

Dime si disfrutas igual de la tarde,
dice el cielo despejado,
permitiendo mirar a través de él,
la inmensidad que asoma,
un pasado aun presente,
un futuro no oculto.

Mueve tus manos,
la pregunta ya no importa,
la voz es el sonido,
cálido destello de sol
cayendo sobre tus mejillas,
y no parece tan extraño,
siendo aquí o en ninguna parte,
donde la vida se mueve
y siempre continúa.

Puedes reconocerlo,
si acaso es tu nombre,
con lo que conoces en 
este lado del universo,
si te acercas lo suficiente,
este cielo despejado te dirá,
azul celeste en el manto del espacio.


Ilustración: "Visitando el país de las aves" por Vasily Kafanov