No desistas,
dentro del capullo,
tus manos encontrarán las mías,
en nuestro lecho,
herirás mi cuello,
camino largo a mi corazón,
saboreando una forma distinta
de dolor, cuando este cielo
aun se niegue a caer.
Vendremos de regreso,
después de ser deglutidos,
como semillas sin destino a florecer,
gritaremos tan fuerte,
enlamado esperaré por tus palabras,
una vida pudriéndome en carne
y alma sin premio.
Seré el moho bajo la cama,
una sombra en tus parpados,
no desistas, la vida aun es infinita,
disfrutando de la humedad,
seremos deshechos romanos
en el coliseo, devorados,
devueltos una vez más,
no creo expresarme igual,
hiriendo mi cabeza,
ojalá pronto regreses,
dame entonces,
ligera prueba de vida para comprender.
Probaré cuánto pueden estos sentimientos
resistir, cuándo pueden esperar antes
de desmoronarse, enlamado como
fruta podrida, con cien moscas alrededor,
el corazón de una manzana en tu jardín,
seca, a punto de explotar,
será un delirio,
será un intento sin realizar,
romperás tu cascarón,
volarás hacia tu libertad.

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