Alguien dijo,
sin motivo o ademán,
cuando alguien hizo,
decidiendo sin pensar,
erigir su cabeza otro día,
es un esfuerzo sobrehumano,
cada vez que el sol levanta.
Hay demasiado polvo en nuestra boca,
girando alrededor de la mirada,
este es el planeta,
la misma tercer roca en el espacio,
un cordón umbilical,
espejo negro en el fondo de
nuestros ojos.
Ahora es demasiado tarde,
para cualquier amistad ofrecer,
yendo en reversa de nuevo,
a través de esta entrada fantasma,
cuando el ocaso parecía infinito,
la promesa por encontrar
una salida especial.
Soñando hasta consumirse,
un descanso sin detenerse,
no hay manos que curen,
esperanzas volviéndose realidad,
acaso la luz se ha terminando,
si el silencio durará lo mismo
que una vida sin conocimiento,
dónde despertaremos mañana,
dónde que no sea un baldío
con muros y sin ventanas.
Ahora escribe,
tus pensamientos sobre la roca,
lápida con distinto nombre,
avanzando con los pasos contados,
acaso soñaremos otra vez,
alguien dijo lluvia,
alguien construyó su castillo,
haciendo real su verdad,
esperando por otro destino.
Y los pasillos reducen su cauce,
aquí es un deseo imposible,
caminar sin mirar atrás,
manchadas paredes
y un sucio camino,
cuando su cuerpo
resulta invisible,
el color ignoto,
la esencia más ausente.
Una mirada que dominará,
este es el suelo que detiene el aire,
en tu rostro partido,
idéntico a todo lo que existe alrededor,
la entrada fantasma
a las urbes que desaparecieron,
un puente roto hacia tus sueños,
la esperanza perdida,
cuando la noche parece destinada
a jamás terminar.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario