Este mundo avanza tan rápido
que pareciera tenemos los días contados,
mirando de lejos una ciudad esmeralda,
con sus torres y luces,
su metal y toneladas de gente de cristal,
sin que podamos ir más allá
de su refugio sin muros.
¿Acaso necesitas preguntar?
Ahora puedes leer mi mente,
girando un tornillo dentro de mi cabeza,
golpeando la tuya contra una pared.
Detenidos en el tiempo,
frente a la misma pantalla sin luz,
este mundo parece una mentira,
a punto de explotar siempre,
estaremos una eternidad perdidos,
la misma noche cuando una oración
fue la primera en escapar.
Y aquí vamos,
intercambiando de lugar,
uñas pintadas y labios rojos,
tacones altos, piernas envueltas,
la tuya será perpetua sonrisa,
robándote los secretos
que dejan en silencio los sueños.
Es una era complicada,
vulgar por donde trates de explicar,
preguntándonos o no,
dónde despertaremos mañana,
si nuestras mentes quedarán apagadas,
sin más imagen o palabra
salvo por la montaña de animales,
asesinados por nosotros.
Atrapados por esta invisibilidad,
un resplandor que surge desde tu sonrisa,
es fantasía, una verdad a medias, oculta,
solitaria en la cima de una montaña,
y este mundo perpetuado detrás de ti,
siguiéndolo con tu mirada,
un montículo de huesos,
el secreto mejor guardado.

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