Estamos de vuelta,
en el círculo donde todo comenzó,
nuestras vidas o el tiempo,
encerrados, sin futuro ni final,
viviendo en un paraíso perdido
de concreto y vidrio mojado.
Un día como cualquier otro,
con los ojos empañados por la bruma,
tan inmensa y descendiendo,
caminando en círculos,
avanzando sin entrar,
en cualquiera de las puertas,
abiertas y quizá,
espere un castigo cruzando
su umbral empañado.
Primero lo primero,
nos dedicamos a realizar el mal,
paralizando cada lengua,
evitando respirar,
y tanto es el odio que revienta
con las voces,
serpenteando con los fantasmas,
no respires bajo la lluvia,
será la esperanza lo
coloreando nuestras vidas.
Perdido contacto,
todo nuestro talento,
hace tanto calor,
que parece que las paredes
fuesen a derretirse,
qué sucederá con las flores,
ahora que las puertas
yacen abiertas y llamando,
con un latido.
Escapa y ven hacia la luz,
entra para volver a salir,
dónde está el latido,
dónde está
dónde está...
Y sucede otra vez,
aquí finalizas y yo comienzo,
rompiendo el círculo,
abriendo los ojos,
suspirando,
por primera vez.

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