viernes, 21 de abril de 2023

CONTANDO CON LOS DEDOS

 

Déjame saber la verdad,
haré de este mundo un lugar mejor,
andando por una calle luminosa
de mi imaginación,
encontré tu reflejo,
clavándose en mis pupilas,
esa mañana perdí a mi hermano,
esa mañana un río de sangre
bajó por mis mejillas.

Contando con los dedos,
los años que me quedan aun por vivir,
escoge una mano,
muéstrame la carta,
lo que calla y nunca dice el destino,
puedes esperar,
sostener con fuego el número,
bajo el dolor en mis párpados,
guarda tu nombre y jamás regreses.

Déjame saber lo que hay en tu mente,
la decepción más triste,
un hilo aun sin cortar,
qué sabes o sientes por mi,
hipnotízame con tus movimientos,
contemos con los dedos 
las palabras no dichas,
los segundos por memorizar,
volveremos a tener la mejor suerte,
incluso en la ceguera,
la pobreza o la oscuridad de la tumba.

Si acaso tu arma está cargada,
tengo un deseo por cumplir,
a primera hora de la mañana,
un rayo cruzará a través del suelo,
más allá de los prados verdes,
la tierra continuará girando,
y nadie dará un céntimo por ti.

Oh no, la vida no es justa,
andando perdidos en la noche,
sosteniendo arena en la boca,
esperando sobrevivir sin remedio.

Ahora, tu botella está vacía,
como esta calle que maldigo en mi cabeza,
arrastrando los pies,
volviendo el estómago,
un tormento directo del infierno,
y sólo te suplico,
compárteme un racimo,
un pétalo de tu suerte,
hoy, lo que dure la eternidad,
para mañana, 
despertando con el sabor de 
un virus en la lengua.

Alcánzame en el centro del sol,
ahora que no parecen importar las nubes,
mirando a través de la tempestad de ayer,
gris y frío destino repitiendo su ironía,
Dios espera del otro lado,
déjame saber la verdad,
contando con los dedos,
lo que sea que esta vida signifique.


Ilustración: "Ballad of Leonore" por Emile Jean-Horace Vernet

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