Mírame de frente y di que todo estará bien,
el aire esparce tus mentiras,
tu ignorancia es el contagio,
para las mentes de quienes en ti
pusieron su confianza,
el leve guiño de sus vidas,
el amor en sus corazones,
la violencia que los mata sin perdón.
Oh, y ahora están gritando,
afuera de tu ventana,
las bocas que agitan sus manos,
vienen por el monstruo que habita en tu cama,
la noche ideal para matar un perro,
bajo las estrellas que se alinean,
encima de una hoguera,
en el fuego que todo lo purga.
¿Puedes admitirlo?
Se te caerá el rostro de vergüenza,
azotando las puertas,
ocultando tu cara y riquezas,
todo lo falso en tu vida,
tu nombre, tu demencia,
la sombra inocua que proyectas,
lo admitirás a pocas horas,
de saberte destripado en medio
de la retina del gran ojo.
Eres la razón de este apocalipsis,
el ángel de alas calcinadas,
tu ceniza llena las panzas
de los desgraciados,
adoradores de tus palabras,
humo y lóbrega intención,
toma de mi mano,
el filo para cortar tu garganta.
Listo para el pinchazo,
una o dos veces más,
"todo en orden, todo bajo control",
siempre dices como si rezaras
a un santo en el infierno,
una de mil quejas tras la pantalla,
dices conocer la raíz de todos los males,
vamos cayendo en el mismo agujero,
accionaste el botón de autodestrucción.
Listo para el pinchazo,
olvidando lo que el respeto significa,
eres el paciente humano,
el que porta los cuernos del diablo,
la sonrisa de labios gruesos,
los colmillos afilados,
rojo de cola larga,
listo para el pinchazo,
desbaratando el templo donde otros
suplican por continuar viviendo,
una bomba y basta,
basta para esparcir por el aire
tus mentiras, tu fuego,
tu muerte y vamos cayendo,
cayendo por la misma espiral
en mis pesadillas,
todo estará bien,
dices tras el resguardo de tu pantalla.
Hágase el silencio,
la oscuridad más densa,
es la noche perfecta,
para matar un monstruo,
hágase la bruma,
arda la hoguera,
aquí viene la desgracia,
una muerte más en el mundo.