Quise y desobedecí,
las normas,
los impulsos,
de una mente mayúscula,
de mi cuerpo corrupto,
encendí una mecha,
preparándome para explotar.
Gira, gira el cuchillo,
bañado de orina en el vientre,
gira, gira sobre tus talones,
suplica por gloria en otra parte.
Somos los dueños de este castillo,
maloliente, repitiendo los problemas
de siempre, somos los deshechos,
somos los dueños del castillo,
imaginando un mundo sin techo,
sin agua ni humo.
Grita, grita, puerco, este no es mi lugar,
come, come, imaginando que
puedes saciar tu hambre,
en tu piel vemos la enfermedad,
manos torcidas y cuernos en tu cabeza,
come, come, crece tu panza,
lame, lame para desmanchar tus manos,
ponlas encima del cuerpo
y cierra la puerta.
Desobedecí el aire hueco,
pinté labios y brazos,
soy la cara de este tiempo vulgar,
ampollas, escoriaciones, sangrado,
un rastro caliente en mi boca,
el polvo, el lodo, los animales muertos,
este es mi lugar,
en un sueño sucio,
un sueño del paraíso, luminoso
y lleno con nubes...
Corre, corre no permitas que te alcance,
gira con más fuerza el cuchillo,
puerco, todos vendrán a matarte,
es tu turno de desobedecer,
mastica el cadáver,
escupe en su boca,
el nombre de tu tortura,
desobedece y escapa de la carne,
escapa de la tumba.

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