Puedes verlo,
quedamos encerrados
tras enormes paredes,
un gran laberinto,
en esto se convirtió la vida.
Estos cuerpos van para un lado y otro,
nuestras manos permanecen unidas,
direcciones distintas,
una pregunta que no tendrá
respuesta fácil.
¿Podré llamarte después de algún tiempo?
Si acaso los días se detienen,
qué haría yo sin ti,
puedes verlo,
es siempre ir a la deriva.
Y existen millones allá afuera,
mejores que yo donde los veas,
pero ninguno tiene mi nombre
ni mis ideas,
existen millones de mujeres,
pero ninguna son tú,
mi persona favorita,
el corazón que en mi
pecho late.
si te vas,
no quiero tener
un corazón.

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