lunes, 13 de noviembre de 2023

AGUA, TE PIERDES EN NUESTRAS BOCAS

 

Agua que cruza por ciénegas,

oscura como la noche, 

clara en mis ojos,

desaparecida un día,

en boca del diablo contenida,

suponiendo un destino peor,

rompiendo las barreras,

que llueva a cantaros entonces,

si esperanza ríe otro día.


Mañana tendremos que partir,

agua, tan viva y fluctuante, 

oh, crisis de sed,

motivo por lo que el ser humano llora,

pernoctando bajo el océano de luces,

auspiciando las leyes económicas,

la razón y su porque,

un testimonio de delirio,

de almas pobres que no conocen su destino.


Mantén oculto el cristal,

el encierro de un pueblo sufrido,

donde las cabezas salen del polvo,

arena que se antoja abandonada,

manos sucias,

almas sin lavar,

ay, de los ricos y poderosos,

de ellos escurrirá este lamento,

ellos matan porque sí.


¿Dónde quedó el agua y su vida?


¿Dónde estamos nosotros ahora?


Agua, hija sonora de la creación,

corres a través de las venas de esta tierra,

por qué otros te poseen

cuando eres de todos,

pero no perteneces a ninguno. 


¡Misericordia!

¡Misericordia!


Cuenta regresiva para la purga,

sucede la venganza en el fondo de un ombligo vacío,

monstruos de roca desmoronándose bajo la luz de la luna,

humanidad se torna adicta,

egoísta de su reflejo, de su deseo,

se van ahogando lento en el estanque,

la visión de una muerte llevadera,

la nuestra, bajo el oleaje incansable del mar.


Libre, jamás domado,

libre como los inocentes aún con vida,

vivos como las flores en este país,

sean liberados de hambre y sed,

vivos por siempre.


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