jueves, 21 de diciembre de 2023

ATRACCIÓN

 

Por quien dobla el sol su mirada,
el sonar de campanas que nadie parece oír,
durante un instante, tan apartado de tu atención,
y muy lejos, apenas tu voz abre paso
entre el enjambre de lluvia,
en la distancia de lo que prometimos
nunca existiría.

Firmamos de conformidad,
un destino con sangre y fuego,
cualquier noche cuando el silencio
fue gélido con lapidario semblante,
decidiendo lo que permanece a salvo,
cubierto con inmensas olas de polvo.

Ay, por todas imágenes que surgen
tras mis párpados cuando duermo,
tus palabras vueltas en materia,
dura e indiferente,
son los clavos que atan al suelo,
derramando cascadas de sangre,
como si urgieran el rigor de la tormenta,
esquirlas hundiéndose en el corazón.

Y ante el caos de afuera,
el único cobijo es un abrazo del ruido,
cuya voz resulta una luz cegadora,
resulta en testimonio de tu sueño humano,
salvo por mis penas y este aullido,
afuera donde el viento arrulla las caídas
hojas de un gris arbusto.

Al ocaso, me contengo,
caes, directo a la bruma,
la humedad que nunca aparta su trono,
igual a una puntiaguda roca en mi cabeza,
y después, queda mi cuerpo
acompañado por el silencio.

Caes cruzando la bruma y su agua,
un río blanco sin sabor,
carne lacerada, escondiendo su temor,
una roca y todo lo que queda,
es el silencio.


Ilustración: Arnold Böcklin

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