Cada palabra que nazca en tu cabeza,
por hoy, requiere una poda,
resulta un peligro para este mundo
que escucha, juzga y observa,
consciente o dentro de un sueño,
siempre apuntará con su dedo,
como una flecha ardiendo.
El juicio durará la eternidad,
sin más opción a escapar,
salvo acatar o el sacrificio,
estos ojos no volverán a mirar igual,
este mundo tan bello y arrepentido,
por nacer sin redención.
¡Culpables!
Dictan mil veces las palabras,
sin conocer motivos,
denuncian por sangre o justicia,
secuaces del arcaico cinismo,
volviéndote carroña a su calumniosa vista,
la pestilencia que ensucia la bondad,
inicia la cacería de brujas,
su máximo deporte de antaño.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario