Aquí viene Esperanza,
en posición de loto,
con las manos vacías,
llego para ayudar,
su nombre lo dice todo,
es una y nada más.
Vamos a conversar,
mientras la miel sea dulce
y la salvia agria,
no mires demasiado sus ojos,
protegida entonces la flor,
por el aura del loto.
A veces escribe mucho,
otras triste,
se disculpa incluso con la lluvia,
estamos a salvo,
el fuego nunca podrá tocarnos,
Cuanta felicidad la tuya,
una corona para el loto,
Esperanza sin cabello o ropa,
una mordida en el corazón del loto.
Cuando no existe necesidad,
tienes la oportunidad de enmendar,
el tiempo y su daño,
recordando sus manos,
la hora cuando apareció,
su nombre lo dice todo,
ella nunca más volverá.
Ilustración: "El gabinete floral de la dama" por John Anster Fitzgerald

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