martes, 27 de febrero de 2024

LA RÉPLICA

 

Conecta el cable a mi memoria,
acércate y mira,
si acaso mis amigos están ahí,
lo que mis pensamientos transpiran,
un sueño venido de la nada.

Hay alguien afuera,
que escuche como la humanidad se quema,
el sonido de un cristal rompiéndose,
donde la música es el secuestro,
contenido en las paredes de un gris sueño,
y la pregunta gira por si misma:
quiénes son las replicas.

Imposible obedecer,
cada instrucción de la máquina que mata,
humanos al fin y al cabo,
negados a las voces,
a las imágenes en nuestras cabezas,
"haz y ejecuta"
"haz o muere".

Mis manos son blancas,
delgadas y frágiles como ramas contra el viento,
flotando despacio por el parque de noche,
soy aliento denso y desagradable,
un placer mundano vertido desde el cielo,
esperando años por algo cercano,
clonarme a mi mismo,
ser mi propio hermano.

Dictan las pantallas mis sueños,
el nombre de todas las cosas,
más información, más deshechos,
más caos, más nombres, el declive,
habremos enloquecido sin mirar los planetas,
sin recibir flores vivas a cambio,
sólo promesas de intercalar sol, luna y 
nuestras vidas en un sacrificio de sangre,

conecta mis recuerdos a los tuyos
y aliméntate de mi cuello,
cuanta felicidad esta locura,
descarga tus oraciones,
alien o paisano,
"haz, ejecuta"
"haz o muere sin pena".



domingo, 25 de febrero de 2024

BEATNIK

 

Muerto, vivo o herido,
a cada voz lo que corresponda,
un vaso hueco o brindis en la oscuridad,
encima, portando en los pies,
corbata por grillete.

¿Quieres ser libre?
en hambre o pleitecia,
fecundando ortigas o en el beso
de una mariposa congelada por el viento,
aquí lleva un fuego en su mano,
¿Quieres ser libre?

Abre tu cabeza, 
deja aterricen las palabras,
hoy, son tantas las aves que cavilan,
su graznido abraza el alba,
seduciendo lo que susurra el aire,
bajo el reflector, a un lado de la vela,
estas letras son la danza,
la rabieta que construimos,
armas en levedad de promesas,
y lo mismo, son del disparo.

Pinta el muro, el lienzo que respiras,
golpea lo rojo del ladrillo, azota tus piernas,
el suelo equivale la crudeza,
este mundo, la visión que paraliza,
cada cuerpo que cruza es un fantasma,
otro movimiento, levedad o mentira,
otras para siempre sus manos.

Creo en la vida, en su soplar sigiloso,
sin cuidado con la luna por corona,
haz un fuego en medio de la ciudad,
en el bosque de la gente interior,
mañana la radio será el sustituto,
de preguntas sin conversación,
la obscenidad es un túnel de superficie 
cristalina y en deuda,
espera, a la sombra de este sol,
su resolana es necesaria purga.

Aquí importa una cosa,
si el robo es valido o mero complemento,
de lo que se mueve y es instante vuelto gas,
agua que se pierdes en nuestras bocas,
un hueso expuesto,
la crítica orgánica.
Naturaleza muerta.

clic clic clic clic clic

CAMALEÓN

 

Estoy vivo y nada más importa,
superando a los mejores maestros,
el caudal soporífero del sufrimiento,
se lleva a rastras mi corazón.

Cada día que amanece lejos,
resucito de entre los muertos,
tengo la oportunidad para resarcir el daño,
enmendando con la verdad,
todo el que hube provocado,
sin argumentos avivados,
es todo lo que deseé.

Y espero verme volando,
por encima de mil rosas,
a punto de perder conocimiento,
encontrando todas las respuestas,
la sonrisa lo es todo,
Dios estuvo siempre aquí.

Parece que todo termina,
los días, los años, las palabras,
en un silencio innecesario,
aferrado a poca esperanza,
viviendo como en un sueño,
en un mundo paralelo sin sustento,
cambiando de opinión,
como de colores la vida sin pensarlo.

Me ofrezco ayudar,
en la mirada de los ángeles,
como un fantasma atrapado,
entre ecos y formas,
en un cuerpo prestado,
de venas con sangre caliente,
un disfraz hecho a la medida,
un rostro sin nombre todavía.

Y ahora, suspiro muy fuerte,
abro un párpado y sigue otro,
despejando la oscuridad,
es este un mundo distinto,
tan cerca de un nuevo latido,
mis manos extendidas,
para abrazar la vida,
una amenaza tras otra,
un remolino sin escapatoria.

El sacrificio es la cima de este mundo,
una ilusión tan imposible 
que abstrae los intentos,
igual a los mismos errores sin entenderlos,
ahora cuando el viento es mudo, 
igualando este sol ciego,
dejando desprotegido mi corazón,
en medio de un limbo,
la decepción no conoce nombres.


domingo, 18 de febrero de 2024

LA MATERIA OSCURA

 

Yo dije, yo esperé,
con los párpados muy abiertos,
en silencio, a punto de caer,
en este punto exacto,
a nada por desaparecer.

Septiembre, 1996,
fue más clara la señal,
un latido reventando en sangre,
la onda vertida en los ojos,
sucedió como rabieta del cosmos,
hoy es 2024, cualquier momento,
ocurre en la cima de un rascacielos,
ácida materia oscura,
en el costado maltrecho de un corazón.

Las estrellas descienden al amanecer,
cada una es opaca,
un suspiro levanta la ceniza,
ahora son flores de incertidumbre,
un cuerpo divino de fuego,
quebrando el acogedor silencio,
el mayor costo fluyendo sin consecuencia,
la mano más alta a perder.

La verdad es calor a tus manos,
no lo que dicen otros labios,
porque su costo es diferente,
otra oportunidad para mentir,
materia oscura en el pensamiento,
añorar tu alma equivale a dejar suelta
una nota suicida,
tan diáfano que resplandece, 
percudido como el relámpago de la caída.


viernes, 9 de febrero de 2024

ENTENDISTE MAL

 

Sabes lo que quieres,
o lo pregonas sin dar ejemplo,
habitando este mundo con más de una voz,
jamás la misma, sin rastro mínimo de luz.

Haces lo que quieres,
tal vez, lo que necesitas,
andando a paso corte, 
por aquí y allá,
pero el tiempo es nulo,
aquí, faltan cabezas sobre los hombros.

Un aire tan frío,
venido del cielo,
tus vísceras son rojas como el infierno,
un sueño frustrado,
alegría varios metros enterrada.

Sabes lo que haces,
tantos los problemas,
revoloteando como moscas en tu cabeza,
no pegas el párpado cuando sueñas,
tus bolsillos traen una fuga,
y cuesta tanto respirar.

Estos días tan fríos,
una ilusión fingida del cielo,
tus manos están rojas como el infierno,
un afligido secreto,
cruel, cruel asesinato.

Entendiste mal,
el parco mensaje en televisión,
si acaso huyes, sabrás hacerlo,
a lo ancho de este moribundo planeta,
y más allá, un cielo despejado te espera,
incluso, si tu alma al infierno quedó prometida.


jueves, 8 de febrero de 2024

MIRRA

 

Fría sensación la de un cuarto solo,
a oscuras en silencio,
ocultando el aroma que no filtra los párpados,
la imagen adusta de un bote en alta mar,
ardiendo despacio, 
yéndose lejos,
donde la voz no lo alcance...

Oh, momentos tan bellos,
en cuanto el sol responde con su arribo,
equivalente a un fuego de conocimiento,
al recuerdo de un baile por encima de las estrellas,
celestial como ninguno,
semejando la música en aquel cuarto vacío,
a un puño helado de monedas que cae.

Y por debajo de las nubes,
tras sus pómulos grises,
espeta un saludo la luna nueva,
ocupando sus ojos de mirada azul,
a vigilar los bordes de la tierra,
yendo de un lado a otro cuando el ocaso arde,
como solución de esa rabia incandescente,
bajando como refrescante llovizna
por siempre despojada,
y ahí va el barco,
a la deriva inagotable dentro de un cuarto.

Afuera, nadie podría escuchar el grito,
porque antas las distracciones, los aplausos y susurros,
las pisadas, los golpes, las explosiones,
ungiéndose en favor de propios y desconocidos,
necesitando un sorbo de alcohol caliente,
inhalar la compasión del mirra,
aquí sentado espera un hombre,
frío por tan desolado destino.

Algo está por suceder,
el descubrimiento sacramental de una reflexión,
ante palabras de tan usadas, hoy son excesivas,
pero basta mencionar la infinita espesura del cielo,
ese mar donde las estrellas son ceniza,
alimento para ángeles feroces,
desprendiéndose como fragmentos
de un tesoro mayor...

Y resulta ser la señal,
la puerta de paso libre para ascender en espíritu,
librando al cuerpo de ansiedades inútiles,
adiós entonces a la comodidades,
a los remedios, a las adversidades,
adiós a las condenas y sus dudas,
la vista dominante más allá de la frialdad,
del cuarto donde habita la oscuridad...



domingo, 4 de febrero de 2024

AMIGOS O ENEMIGOS

 

Este mundo es el cuerpo,
devorándose a sí mismo,
en un rocío de luz,
es la vertiente blanca de tambores,
latiendo en el interior de su pecho,
truenos recién paridos.

Si en esta dimensión,
no existe tal cosa como los enemigos,
¿Qué traerá la noche para garantizar supervivencia?
Aquí las centellas, son ramos inmensos de flores,
conformando al ras del suelo,
una figura carente de rostro,
y su voz fantasma dicta
la oscuridad en el firmamento.

¿Cuáles son las señales de su amor?
Aun cuando este mundo lo niegue,
la llama en su corazón con recelo arde,
de sus sueños, la noche despliega un eco
atravesando el concreto,
sus lágrimas son cascada que libera chispas
de electricidad, y he aquí el sollozo,
una caminata larga sin retorno.

Oh, de su corazón maltrecho,
el corazón cansino de nuestro mundo,
y agoniza tras la tormenta,
tras parir a millones de 
hijos desobedientes,
vampiros sin nombres,
acallados por un rastro de luz,
cuando la sed parece no terminar.

Si en esta dimensión sólo hay amigos,
van capturando motas de polvo con su lengua,
percudiendo paisajes verdes,
con palabras frías,
ahora, es el momento iniciático,
la caída por la vorágine sin alivio,
espectros de luz y ojos puestos en el ocaso...

La venganza de crisol eterno.


Ilustración: "Woman in the wilderness" por Alphonse Mucha