Lunes, sentado frente a la ventana
con mil cuentas por hacer, por pagar
mirando el reflejo que brota del cristal
y todo este ruido saliendo por mis dedos.
Son intenciones perdidas
el sonido de los minutos que resbalan
desde la mesa postrada bajo un rayo de sol
así se siente cualquier verano
alter ego de ánimo confinado.
Es la pequeña duda
filtrada en las palabras
de un correo, de una enmienda
tras largas horas que se dicen fácil
se consume en un suspiro
nada más alejado del peligro
cada día, el verano parece alejarse
más en la piel, ocultando
sueños e intenciones.
Y nadie podrá mejorar la postura
intercambiar dientes u opiniones
las hojas no se llenan solas
en la isla de calles vacías
el verano está aquí
y bailamos bajo el sol
llenando los pies con cálida arena
antes de acabar un día más
antes de registrar la salida al ocaso
como si la vida fuese infinita
como si la luz nunca fuese a desaparecer
bajo el agua cristalina
soñando con oficinas complicadas
de gritos y consultas abarrotadas
el trabajo nunca es vida
salvo por los lunes tan aburridos
salvo por romper con todo
y viajar de repente a nunca jamás
ya no será lo mismo
porque el triunfo negado
sólo llega una vez
y conforme la juventud se marchita
la derrota es definitiva.

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