Es lo mismo cada día,
andar con arena en los zapatos,
así como si nada,
pesados y sin ideas para escapar,
cuando las opciones son las mismas,
ir, vagar, regresar.
Una carta de motivos,
si acaso no sabes,
es algo frío que baja por tu espalda,
evidencia clara,
nada malo te mereces,
en este cuerpo que no es tuyo,
afuera, en los pasillos de carne y hueso.
Corre, corre entre los autos,
distrae nuevas miradas,
piel de colores extraños,
empujando la piedra,
bajo las luces pálidas,
pensando siempre en lo peor,
cuando las horas,
ocurren sólo para callar.
¿Cuál es la urgencia?
Siempre serás observado,
tú miras la televisión
y recibes una llamada de regreso,
cuál es la urgencia por desaparecer,
malhumorado,
tan lleno de vida,
inseguro,
toda la noche perdido.
De este ojo no te escapas,
no es broma,
quizá es un designio celestial,
un control remoto,
chatGPT,
skyNET
como te digan mañana,
eres sin ser,
un vampiro,
la novedad y ya.

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