domingo, 20 de abril de 2025

DISGUSTADO

 

Otro día más a la cuenta,
brotando directo en la vena,
arden en silencio como la peor resaca,
pernicioso juego donde perder es la regla,
una o dos veces,
el tiempo es el mismo.

Te suplico.

Abre para mi el cielo,
tras un crisol negro,
mal sana diversión entre botellas,
es la misma cacería de ayer,
el enemigo no muere allá afuera,
no está huyendo o escondiéndose,
se llama euforia, tan confusa,
y lo mejor es matar a golpes,
a quien porta el par de ojos,
quien ríe y goza en el espejo.

Arrástrate, ven a jugar sin aliento,
nada necesitas, salvo un cuerpo torcido,
es momento de pensar lo peor, 
llena con sangre la copa,
ahora, la vida es ocaso,
es la infinitud al cerrar los ojos,
belleza que brota en la pupila, 
el fallo elocuente con el 
que fenecen los días.

Ven, arrastra tu voluntad,
tan disgustado al despertar,
es apenas mediodía,
hierve el agua para beber sin restricción,
el nudo en la garganta nada dice,
tanta es la necesidad,
volviéndose un par de colmillos en la garganta,
lacerando, degollando,
esta cabra es materia de sacrificio,
es la noche con su ojo de sangre,
pesebre coludido con la culpa.

Se trata de terminar antes de volverse víctima,
eres la prueba, la necesidad,
de una vida que se quema a voluntad,
si no terminas, los ojos terminan contigo,
son el ruido, la vorágine, el hambre, la sed,
sobriedad, 
la sonrisa,
debilidad,
cada día es la misma tortura,
quemando la piel por dentro,
el vértigo intestinal,
la prisión sexual.

Qué será de mi,
sin voluntad para aferrarme a lo que creo,
proyectando la sombra que sigue y sigue,
cada paso hasta el ocaso,
cuando se vuelve una promesa diferente,
ambas manos, los dedos del diablo,
la madre de los vicios propio,
soñando con un mejor mañana,
imposible de realizar,
imposible de conocer,
y la botella mentirosa cae hasta
volverse polvo en el centro de este 
perverso universo en el espejo,
corta la garganta,
y disfruta de sangrar la eternidad.

¿Es pose o enfermedad?

Ojos cerrados, 
tanto lastima así despertar,
la picazón de colmillos duros,
otra vez perdiendo,
este juego es invencible,
una conciencia que nada detiene,
libérame antes de brincar,
libérame de estos días tan iguales,
de la caja de hierro en la cabeza,
dame un respiro que sea diferente
al vacío, al sabor corrosivo,
un puño apestoso,
la verdad al romper con el cristal,
de mil botellas con un solo ojo.

Y tal como los perros sin alma,
de percudida piel por dormitar en montones
de sucia nieve, andamos en círculos
persiguiendo nuestra cola,
ahogo que no cesa,
la última verdad siempre resulta mentira,
escozor en labios, en parpados, en los pies,
cayendo en el fondo de la botella,
el sabor maldito de uno mismo,
la esencia corporal y su pestilencia,
nadando de regreso en el sueño,
para despertar con el corazón exaltado,
 otro día más a la cuenta...




Ilustración: "Perro salvaje (estudio del día de la marmota) por Andrew Wyeth

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