Quién no desea admiración,
riqueza, respeto,
andar por las calles
cargando montones de oro,
vistiendo para sí,
corbatas largas, relojes retando el sol,
ojos de murciélago, lengua de serpiente.
Este mundo está dado,
al millonario, al poderoso,
dinero en el bolsillo,
dinero fácil,
muestra un poco más,
de tu piel eterna,
labios carmín,
tacones altos,
altos como el cielo.
Hoy los hombres son mujeres,
los pies viven en la cabeza,
vibrando en la pantalla,
frente a millones de ojos,
bailes y risas,
consejos de éxito y ganancia,
predicadores del dinero,
cómo ganarlo,
cómo gastarlo.
Tontos fijados del precio,
la suerte o decencia,
la vida o el alma,
apostando un poco más,
no importa la mente,
sólo el cuerpo y el delito,
lo que cargas en las muñecas,
oro entre los dientes,
mucha fama
mucha fortuna.
Tu cara en los anuncios,
comerciales, películas,
pornografía, cereales,
collares en forma de la luna,
teléfonos siguiéndote a todos lados,
ojos por diamantes,
todopoderosa juventud
el auto espera,
París, Manhattan, El Soho,
Río, Mónaco, Seúl,
este mundo,
la ciudad de Diosdado.
Apuesta toda tu mano,
el premio es ignorancia,
un par de zapatos rojos,
te irás remando sobre
un río de gente desnuda,
luces te cegarán,
éxito por montones,
el vestido más fino,
el más pequeño,
en la calle fría una ley,
vender un cuerpo bonito
es dinero fácil.
Ilustración: "La virgen de la oscuridad" por Jan Frans De Boever

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