Llamas y luz,
vergüenza tras los párpados,
cortinas donde reposan los sueños,
un solo pasado,
en diferentes cuerpos.
El cielo es un lienzo,
sucio, roto,
no es para tocarse,
salvo con sangre,
con esperanza,
con el triunfo
después de la muerte.
Te suplico,
piensa todo por mi,
encuentra una solución,
dónde o cuál,
es el limite de los problemas,
actuando como desconocidos,
en esta vida de impostores.
De un cuerpo a otro,
cualquier día es bueno,
cada palabra es dinamita,
detonándose al despertar,
su resplandor,
la única salida.
Ilustración: "Perseo con la cabeza de Medusa" por Franz Von Stuck

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