I. Promesas
Posa en mis labios
el peso de tus yemas,
dibújalos a placer,
duras y frías,
como el peso de tu corazón,
engáñame mil veces seguidas,
pero no apartes la merced
de tus palabras
y dímelas,
una
tras
otra.
Toma de mi lo que quieras,
en tu mirada
padezco del veneno
en tus promesas.
II. Racimo
Arde en lágrimas,
sueltas de la cruz,
como si de tu vida,
única máscara sucediera,
dime, cuál es el costo,
cuál la consecuencia,
eternidad
o
complacencia.
Cuán frágil es la carne,
racimo de vida,
pudriéndose a tu salud
y victoria,
perdimos, acéptalo,
cualquier misericordia,
aquí no encaja.
III. Segundos
Alcanza poco la felicidad
cuando es prístina,
me diste visiones,
mil sonrisas
bajo un sol de ocaso,
rosadas flores,
carcajadas inocentes
y decepción.
Sustituyes alegría con sufrimiento,
caeré siempre de tu boca,
confieso un delirio,
en su sabor
estoy ardiendo,
muy cerca
o
quizá lejos.
IV. Tormenta
Son los recuerdos
y tu calor cada noche,
mendigando alguna piedad,
atorado en tus párpados,
quizá mi voz,
quizá mi reflejo,
desaparece,
cuando lloramos
la borrasca.
Nos queda de frente
la bruma,
el precipicio y
la noche dilatada,
tan fría, punzante.









