Tuvimos tiempo,
enfrentados en este mundo,
reconciliando el pasado,
todo lo que pudo ser,
incluso, el miedo al futuro,
ilusión romántica,
ardiendo en un bote de basura.
Puedes escucharte,
a pesar de los años,
este latido no ha cambiado,
eres la única en este páramo,
combinación fantástica,
de estrella porno
y presidenta de la república.
Insuperables momentos,
a partir del ´84,
midiendo nuestro espíritu
bajo la esfera de cristal,
un puñado de luces en nuestros ojos,
cada paso, giro y gemido,
un arrebato violento
bajo las sábanas.
Cuán elegantes,
labios maquillados,
uñas con matices parcos,
siempre lo supimos,
lo nuestro no era destino,
tuvimos tiempo
y lo desperdiciamos,
juventud y dinero,
peores vicios,
ninguno como el amor.
Ahora nos falta tiempo,
vitalidad y compensar el daño,
pero es tarde,
los recuerdos caen igual,
frágiles y sin importar,
cuidado si no vemos lo mismo,
sin duda aprendimos
a distanciarnos,
lo más sano,
antes de pensar
en matarnos.
Sólo quedan manos vacías,
y haber peleado juntos,
contra este mundo puerco,
filmando las sombras de la mañana,
las estrellas quemándose
cada noche en nuestros labios,
en palabras,
y miradas.
Hoy, todo es un peor reflejo,
viviendo con el corazón roto,
herencia de los años
que compartimos,
de los años que después no supimos,
me queda imaginar
tu resignación,
y contarle la mía,
al viento fuera de la ventana,
esperando te lleve mi voz,
una carta dedicada
a la nada.
Ilustración: "El beso del vampiro" por Max Ernst

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