Irremediable placer de la tortura,
vertiendo cavilaciones e intrigas por el camino,
es umbral, es sombra y circunstancia,
oración que vierta en mi su fortuna.
oración que vierta en mi su fortuna.
Y el destino exige retribución,
por los errores de ayer,
inmediata cortesía la que reclama,
te acorrala, extrangulándote en sueños,
cantando la miseria,
el miedo en voz del más terrible demonio.
Aclaran los meses este cielo,
embarneciendo los poemas,
espinas para la primavera,
una broma cruel en verano,
advirtiendo cerca de la tumba,
cuando estas lágrimas son sinceras,
embarrando con fango el otoño,
intimidando el frío en inverno.
Cuál es el pago para los deberes de sangre,
ardiendo fuera de este corazón,
atormentado por existir en el mismo mundo,
girando como huracán de polvo,
enloqueciendo por la promesa de un paraíso,
cercano donde siempre llueve,
y el nombre da su espalda
a la sordera de nuestra humanidad.
Son demasiados rostros,
lugares y fantasías,
el destino, el exceso marcando sus pasos,
instando a saludar, a seguir,
las marcas de su cansada ansiedad,
marchando bajo una luz opaca,
marchando bajo una luz opaca,
podría ser la mayor obsenidad,
meditando el odio,
en tanto las moscas
sobrevuelan su cabeza,
prefiero perder la razón a concebir
sus maneras,
su odio y motivos,
su odio y motivos,
desdibujando su sonrisa,
reprimiendo un grito,
adquiriendo valor desde
el cercano momento de la traición.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario