De Júpiter a Marte,
un paso a través del borde,
un sueño que destella con el brillo
de mil estrellas,
¿deberías besar la nada?
Aquí vamos,
tronandonos los huesos,
manos rotas,
orgullos heridos,
el paso del tiempo
no es en vano,
es divino.
Llorar,
sabía decisión,
entre nostros hay ruido
y una larga capa,
llorar,
por una causa perdida,
por esta vida que apenas y se ve.
Es un caso serio,
parece apretar tu garganta,
empujándote fuera del abismo,
mirando de frente un destino incierto,
si alguna vez supiste,
si alguna vez llamaste.
De abril a diciembre,
es segura distancia,
diseñando una ciudad en las nubes,
cortando la arteria de la noche,
bebiendo sobre la máscara
y manchando de carmesí,
tus ropas elegantes,
es momento de reir
sin otra palabra que recato,
rompiendo las esperanzas,
lo que nunca fue
y tal vez,
no será.
Aquí vamos,
sobreviviendo a la muerte,
soñando con los pasos del futuro,
nuestros o de cualquiera,
bajo estos párpados que duelen,
y nadie que extienda su mano,
nadie que permanezca un
momento más,
nadie que diga siquiera la verdad.
Ilustración: "Silencio" por Henri Fuseli
No hay comentarios.:
Publicar un comentario