Tengo intención de saber,
lo que significan estos sentimientos,
miedo, frustración,
cuál navaja es ideal
para extirparlos de mi garganta.
Quiero leer tu mente,
antes de detonar una bomba,
quiero saber lo que estás pensando
de mi,
no me hagas perder el tiempo.
No soy juez ni verdugo,
tan sólo un hombre como cualquier otro,
con sangre que chorrea de sus manos,
en este lugar desierto,
donde mi mandato es la única ley.
En mis sueños,
una bala navega por mis venas,
estoy enfermo,
creo iré mañana a la iglesia,
para suplicar el perdón,
para nunca jamás
volverte a ver.
Y veo este mundo,
con los mismos ojos
de cuando fui inocente,
pequeños y abiertos,
temiendo la oscuridad,
temiendo más la vida
que la muerte,
aun cuando mis intenciones
sean pura fantasía.
Creo saber la respuesta,
a cualquier pregunta que me lances,
honestamente, pienso irme
antes que tú,
quizá peleando, quizá callado,
en mis palabras no existe el odio,
tan sólo una verdad amarga,
ahora no creo en nada,
salvo en el calor de
un revólver.
Dime lo que prefieras,
todos los días parecen un tempano,
fríos y esteriles,
quisiera beber para que algo suceda,
hoy no tengo nada,
habrá quienes deseen realizar masacres,
aniquilar cuidades,
yo quiero morir en calma.
No soy quien para juzgarte,
la vida solía ser gratis,
fácil y bonita,
hoy mis lágrimas son rojas,
el calibre siempre importa,
el sonido permanece,
agujeros en mi cabeza,
la vida es un laberinto
donde terminas besando
el piso.
Con toda modestia,
mi esperanza en el futuro
ha cesado,
nadie me ayudará
a sanar mis lágrimas,
ni el monstruo con el que
soñé anoche,
ni el temerario que soy.
Puedo sentirlo en la piel,
arrastrándose como serpiente
por todo mi cuerpo,
el momento de partir,
huir de la ignorancia,
evadir las advertencias,
sin importar el precio,
es hoy, sin otra excepción,
significa la vida conservar
o morir bajo la marea de fuego.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario