miércoles, 5 de mayo de 2021

CANÍBALES


Bienaventurados,
sean los que afronten la vida,
golpeándose la cara
con el corazón en la mano,
y en sus latidos,
reclamen su nombre.

Agraciados,
los que adoren el final más cercano,
resintiendo el peor de los dolores,
pendiendo de un hilo,
augurando su propio destino.

De luz y oscuridad,
yendo a ciegas,
a través de este mundo animal,
antes de morir,
todas las siluetas respiran,
son ellos,
los caníbales.

Dios nos guarde...

Oh virtud,
torcida virtud,
en cada pasillos de todo hogar,
vertiendo su miedo,
contando las horas,
es el momento de maldecir,
con el corazón azotado
 y de sangre chorreando.

Creo que vamos a morir,
cruzando miradas,
en una calle abarrotada,
bajo el sol que brilla
siempre tan alto,
todos, como animales,
un golpe tras la cabeza,
un disparo entre los ojos,
un cuchillo en el vientre,
ay, por este destino,
por ser nosotros,
un millón de carniceros.

Tú y yo despertando,
del mismo sueño,
susurra la voz más gentil,
porque pronto moriremos,
un juego donde nadie gana,
degustando de la carne y hueso,
despojo y pellejo.

De luz y oscuridad,
soñando un día sin sol,
exhalando aliento,
sea de la noche,
misma que nadie reconoce,
mirada húmeda,
las siluetas también sangran,
son ellos, caníbales,
corriendo sin pudor,
por cada pasillo de este
pervertido universo.

Heridos y derramando 
lágrimas, un mar, cascadas,
yendo por el pabellón principal,
agitando alhajas, manecillas,
plata de un día que jamás
nos sonreirá,
edificando la masacre,
el dolor que gime y chilla,
y arrojados al fuego,
soñando con ser cazadores.


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