Perdí la vista,
en este camino de nadie,
recordando los tiempos,
de briosa juventud.
Fluyen ahora,
golpes como lágrimas,
son hojas en el viento,
hace tanto, el amor ardía con deseo,
una revolución tras otra,
hoy, lentamente se ahoga,
en el pozo de mi mente.
Escribo las palabras,
los nombres,
ya nada significan,
tal vez,
sólo las preguntas.
Quiero reconocer mi cara en el espejo,
abrir una ventana sin carcajadas,
lanzadas al fuego cada noche,
ocultando las estrellas
en un mar de ceniza.
Quiero alargar la mano,
tomar lo que merezco,
y no comprar
las cosas que no necesito.
Pasea el tiempo sobre nuestra carne,
impune, invisible, supremo, infame,
es el deseo material en este mundo,
no logró entenderlo.
Siempre me pierdo,
no quiero vivir esta una nueva era,
quiero un despertar distinto,
donde todos iguales somos,
ahogando nuestras lágrimas,
y riendo la infinidad.
Pero hoy, prefiero las pesadillas.
Anduve moribundo,
por un camino de polvo,
contando historias de hombres decapitados,
mi cuello en el patíbulo,
joven fantasma sin ideas,
absurdo se vuelve el pasado,
sin brillo, sin emoción,
la vida era un escándalo,
sin ningún control,
envejeces y cambias de opinión.
anduve moribundo,
soy una roca sin voz
entonando paso a paso
el himno de sueños rotos...
aquí va nuestro futuro.

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