Iguales son todas las noches,
sea este siglo u otro,
siguiendo cada sombra como si
fuese la tuya, un recuerdo sin ser,
cada mañana cuando anochece.
En vista de los días que se fueron,
tú hablas extendiendo tus alas,
el sonido más bello y terrible,
cada un de los gritos,
cada mañana cuando anochece.
En vista de los días que se fueron,
tú hablas extendiendo tus alas,
el sonido más bello y terrible,
cada un de los gritos,
almas que habrán tomado tu mano
y dicho sea el destino,
tú sonríes.
Hoy despierto para continuar huyendo,
y dicho sea el destino,
tú sonríes.
Hoy despierto para continuar huyendo,
como un aullido que abraza la luna,
siendo otro de tantos sueños la vida,

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