miércoles, 18 de octubre de 2023

CONFESIONES

 

De frente al mismo rostro,
palabras en corazón del espejo,
matizando la zona de sus arrugas,
ojos negros y labios sellados,
es perpetuo silencio.

Llega a casa de noche,
una densa niebla detrás,
uno o dos pasos sin camino,
el eco de una sombra cercana,
siempre observa, siempre recita:

el cuerpo como la pintura,
desnudo en blanco y negro
bajo el reflejo desdeñoso de la luna,
su alma y venas, siempre en movimiento...

Inmóviles de rostros pálidos,
encendidos en genitales de oro,
lenguas fuera, un corazón en llamas,
rodeados por las púas de esta decepción,
nunca fue más dulce el ardor,
nunca más miséricorde el dolor.

De héroes y leprosos,
la desilusión más grande,
el nombre de un antepasado,
el rostro dibujado en el espejo,
frente a frente sin un sabor diferente,
la nada es el agujero sin rendición,
el desdén que mide los segundos y las horas.

Saber parece despropósito,
para el significado bajo los mares,
un océano de sueños y alas rotas,
tratando de emparejar el calor del desierto,
una hoja blanca es un universo apagado,
de voz carente, pero con alma altiva
que por siempre recita:

del polvo que venimos, allá cae 
silencioso en ciudades a oscuras,
por lo bajo de nuestro ánimo y la traición,
del prójimo o el porvenir, la infinitud no se detiene...


Ilustración: "Confesión de un alma muerta" por Andrew Blucha

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