jueves, 12 de octubre de 2023

TRAE UN ARMA

 

Trae un arma,
para defender tu causa,
el hecho de quien eres, 
las palabras que sueltas por la boca,
trae un arma,
y defiende tu patria, 
el hogar donde naciste y viven tus padres,
aquel de la bandera quemada.

Sirve a ti mismo,
cada esperanza y fe impuesta,
creencias por doquier en la historia humana,
di o escribe lo que quieras,
aquí está el papel en blanco,
el aire solitario e invisible,
mueve tus pies y manos,
sobrevive a tus frustraciones y deseos,
sírvete con la cuchara grande.

De aquí no es nadie,
tierra de halos con luz opaca,
disfrutando el desierto antes de la tormenta,
el gigantesco color de la ceniza,
será que nos llegó demasiado pronto la ceguera,
la sonrisa torcida antes de sangrar,
un agujero arrastrado por el tiempo,
la explosión de nuestros músculos.

Trae un arma,
qué sentido tiene la vida,
sin el amor y la belleza,
comprometiéndose al atardecer,
descubriendo el rostro de quienes somos,
un recuerdo de lo terrible y obsceno, 
desapareciendo de la memoria
una voz sin labios, sin intenciones,
sangre escapándose de las venas,
lágrimas calientes de rabia.

Trae un arma,
no con la intención de herir,
sino para atrapar tu sombra,
un o dos intentos sin destino,
y tiembla despavorido ante la visión,
de tu propio ser devastado,
sin nombre, sin más remedio
por sobrevivir a los días
más trágicos. 


Ilustración: "El cazador fantasma" por William Blair Bruce

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