Escoger la mano del ángel,
sacrificio que requiere carne y hueso,
revoloteando en los párrafos
de un siniestro cuento,
frente a la pupila humana,
sus fastuosas alas de fuego.
Seguido de negar la sociedad,
huyendo de sus ciudades,
seleccionando un origen,
otro cuerpo con diferente voz.
Ay, de los elegidos,
por la sombra de la muerte,
ay, de los guerreros,
que resguardan inútilmente
un mundo tan inmenso.
Escoger la mirada del ángel,
perdiendo de sus estribos,
sus fastuosas alas de fuego.
Seguido de negar la sociedad,
huyendo de sus ciudades,
seleccionando un origen,
otro cuerpo con diferente voz.
Ay, de los elegidos,
por la sombra de la muerte,
ay, de los guerreros,
que resguardan inútilmente
un mundo tan inmenso.
Escoger la mirada del ángel,
perdiendo de sus estribos,
en una balanza de nombre destino,
la poesía ya no permanece,
la eternidad no existe,
para los en su sangre
la poesía ya no permanece,
la eternidad no existe,
para los en su sangre
ya fueron condenados.
Divulgando un romance,
silencioso, como el acto de un amor prohibido,
es el nombre y un abrazo desconocido,
más poderosa la pluma que la espada,
se rompe el cristal de los vasos,
Fulgor carmín sobre los labios,
sabor inextinguible,
Divulgando un romance,
silencioso, como el acto de un amor prohibido,
es el nombre y un abrazo desconocido,
más poderosa la pluma que la espada,
se rompe el cristal de los vasos,
en su propio exceso.
Fulgor carmín sobre los labios,
sabor inextinguible,
disponiendo de la suerte,
de un destino de dicha y gloria.
de un destino de dicha y gloria.

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