miércoles, 27 de enero de 2021

AQUEL PÁLIDO MOMENTO


Comenzamos un sueño,
pretendiendo no ser nosotros,
disfrazados y con otros nombres,
en un año distinto, muy lejano,
con la hora perdida,
cuando el sol todavía
respetaba erecciones,
y en tus mejillas,
navegaron las estrellas.

Encontramos un cuerpo desnudo,
en la habitación de hotel,
escribimos una nota suicida,
dejamos intacta la sangre 
sobre la almohada, 
fue un sueño, sin duda,
no tuvimos más remedio que
aguardar la noche,
revisamos dentro,
otro cuerpo esperaba junto al tuyo.

Apagaste un cigarro sobre mi espalda,
fue miércoles
en el calendario,
bailando en la penumbra,
estos sueños se hicieron realidad,
una tierra natural de maravilla,
fantaseando sus excesos.

Quiero recuerdes la ocasión
cuando escribí un cuento erótico,
llevaba tu nombre,
eras tú,
sometiendo la realidad,
eras tú,
desatando el apocalipsis,
efecto de un sueño lucido,
programando las reglas
de un deporte aburrido.

Y cuando mueras,
tus errores se documentaran,
y entonces, la mente abre
su ojo para observar,
la pesadilla de una
pecera humana.

Respiraste muy fuerte al dormir,
delatando tus deseos,
sucediendo igual,
todos los días,
atorados en tu garganta,
y tuviste oportunidad 
de mirar a través del picaporte,
una sombra nunca presente
cruzó por ahí,
tu lengua fue demasiado rápida,
aun para el destello en mis ojos,
dijiste algo que nunca escuché,
cuando lloraste,
en silencio.

Escribiste sobre la desgracia,
hojas completas con marca de agua,
repartiste cada una sobre mis labios,
dijiste amar el lado oscuro,
tu mitad de la habitación.

Ayer fue tu cumpleaños,
celebré, en tu nombre,
brindando con una o dos copas,
tu collar de diamantes,
el anillo de un dedo cortado,
los placeres que no
pertenecieron a nadie,
viste el color del fuego,
y sin pensar,
lo abandonaste todo.

Dijiste tener hambre,
derramando tu susurro en plato ajeno,
apagaste un cigarrillo sobre mi pecho,
tus intensiones fueron otras,
pero mis fantasías no,
mirando por la ventana,
observe como el cielo
te cayó encima.

E igualé en temperatura,
mis labios contra el cristal,
la copa, los celos, el espacio 
profundo y sumido en la negrura,
sentí el filo cortando mi garganta.

Imaginaste una fiesta en la habitación,
sábado por la noche 
bajo la luna llena,
migrando de piel,
este lobo quiere beber de tu cuello,
en tanto las palabras 
en tu pluma vagaron 
una eternidad.

Nunca deseé tal exquisitez,
soñando con la tristeza,
y algunas veces,
abrazando la felicidad,
cuando todo vicio es 
una tarde de lluvia,
simplemente quise volar,
como un fantasma reconocerme,
y balbucear,
y nos besamos por última vez 
mirando el vacío que 
juramos destruir,
un espacio tan grande,
sólo ahí fuimos invisibles,
voces y un rumor,
sucediendo a medianoche,
contagiando el rumor
lejano en las calles.

Ayer el peligro no fue tal,
eran los años 70,
bajo una luz blanca,
desnudaste tu cuerpo,
y descubrimos que el mío,
ya estaba frío.



Ilustración: Paul Klee

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