Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
viernes, 15 de mayo de 2020
DRACONIANO
Rayaré una hoja
en blanco,
con tinta que se torne
oscura como la noche
cuando nací,
acompañado por la
desgracia en mis ojos.
Habremos compartido
un sitio en el abismo,
a nuestras reflexiones,
dijimos adiós al suspirar,
haciendo gala de este mundo.
Vestiré una armadura,
no tengo nada más que hacer,
fingiendo atacar
una fortaleza que arde,
cargando lo mínimo,
una botella con vino,
una espada sin filo,
y mis recuerdos,
envueltos con la llama negra.
Quiero salir,
abandonar la pereza,
con aire libre o un
mazo con espinas,
respirar sobre la pileta,
orar una eternidad,
detuve mis parpados
con clavos,
y me di cuenta,
alguien invadió las calles,
escupiéndole a su prójimo
a la cara.
Escribiré sobre mi piel,
en paredes, puertas
y encima del aire,
mil poemas que ardan,
consecutivamente en el pasado
y teman el futuro,
trazaré una ruta de salida,
para este dolor en el pecho,
repatriado sin flores,
carente de adornos,
escribiré mis deseos,
soñando desde la tormenta,
con la pluma entre mis dedos,
chorreando la tinta
de mis venas...
Fragmento de El Monje y la Hija del Verdugo, ilustración por Santiago Caruso
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