Considera mi cuerpo
un animal peligroso,
de corazón muy negro.
Seré el dador de tu sufrimiento,
aferrándose a tu control,
tras cada movimiento
de tu cuerpo bajo el sol,
mortal y silencioso,
yendo hacia ningún lugar.
De semilla a semilla,
elegido de una madre,
de servil lacayo
a omnipresente monarca,
el tierno villano de tu historia.
He nacido lobo,
sobrevivido a la sombra
de tu mano,
quiero recuerdes mis fauces
en tu garganta.
Extraviamos el baile,
nunca tendrás derechos,
o eso dices,
eres el filo de un diamante
cruzando mis entrañas,
cuando tú hablas,
nadie es parejo,
tus palabras son cualidades
y matar una virtud.
En mis ojos,
revivo tu carne,
desde papel quemado,
nunca obtuve advertencia,
envenenaste el aire,
quiero recuerdes,
una caricia brindada
por la oscuridad,
quiero recuerdes,
en la oscuridad
golpeaste mi mandíbula.
Eres tan libre,
tan inocente,
y yo,
el triste villano de tu historia...
…una enfermedad.
Despójate del miedo,
cuando termine
esta noche,
me habrás matado,
logrado tu venganza,
deslizando una daga
desde tus pechos,
misma que encajarás
en mi espalda.
Y lo soy,
el nombre inscrito
con ceniza en tu lápida,
y tú eres,
una luz brillante,
condenada a reconocernos
iguales sobre la carne,
y lo soy,
en mis deseos,
un beligerante diablo.
Sí, es verdad,
bajo la piel,
soy un monstruo
de escrúpulos carente,
luchando contra el mundo,
inventando parajes desolados
e historias con finales destrozados.
Soy tus temores
y momentos de humillación,
el peor miedo que pude
inventar para ti,
cada lágrima en tu vida,
escrita con mi mano.
Ilustración: El caminante sobre el mar de nubes por Caspar David Friedrich
mortal y silencioso,
yendo hacia ningún lugar.
De semilla a semilla,
elegido de una madre,
de servil lacayo
a omnipresente monarca,
el tierno villano de tu historia.
He nacido lobo,
sobrevivido a la sombra
de tu mano,
quiero recuerdes mis fauces
en tu garganta.
Extraviamos el baile,
nunca tendrás derechos,
o eso dices,
eres el filo de un diamante
cruzando mis entrañas,
cuando tú hablas,
nadie es parejo,
tus palabras son cualidades
y matar una virtud.
En mis ojos,
revivo tu carne,
desde papel quemado,
nunca obtuve advertencia,
envenenaste el aire,
quiero recuerdes,
una caricia brindada
por la oscuridad,
quiero recuerdes,
en la oscuridad
golpeaste mi mandíbula.
Eres tan libre,
tan inocente,
y yo,
el triste villano de tu historia...
…una enfermedad.
Despójate del miedo,
cuando termine
esta noche,
me habrás matado,
logrado tu venganza,
deslizando una daga
desde tus pechos,
misma que encajarás
en mi espalda.
Y lo soy,
el nombre inscrito
con ceniza en tu lápida,
y tú eres,
una luz brillante,
condenada a reconocernos
iguales sobre la carne,
y lo soy,
en mis deseos,
un beligerante diablo.
Sí, es verdad,
bajo la piel,
soy un monstruo
de escrúpulos carente,
luchando contra el mundo,
inventando parajes desolados
e historias con finales destrozados.
Soy tus temores
y momentos de humillación,
el peor miedo que pude
inventar para ti,
cada lágrima en tu vida,
escrita con mi mano.
Ilustración: El caminante sobre el mar de nubes por Caspar David Friedrich

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