Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
jueves, 21 de mayo de 2020
QUIERO
Quiero una vida,
perfecta como papel lustre,
tener un alma maravillosa,
congregando grupos
de muchas personas,
dedicando al porvenir,
sus voces en una hoguera.
Quiero una vida,
que destroce su mentira,
por encima de la carne y los huesos,
permitiendo su máscara fluir,
terminar el resentimiento,
tener trece años nuevamente,
y descubrir ese amor,
que me dejó ahogado el corazón.
Quiero una vida,
lejos de su propia sombra,
caminar por largos ratos,
no sentir este mundo y su asfixia,
quiero ser delatado,
entre los versos de un viejo poema,
las sensaciones por sí solas
no llenan un vaso,
desearía matar todo el miedo.
Quiero una vida,
autora de su propio destino,
beber los licores más finos,
una taza de té con menta,
dulces y otras delicias,
comida que siempre deseé,
el filo de una espada,
apartando la tormenta
de mi letra convulsa.
Quiero una vida,
que inicié de nuevo,
prometiendo equivocarse,
cruzando brazos y corazón,
el ruido de las calles
cuando mastican pies y autos,
iniciar un viaje que
desafíe la gravedad,
olvidar la precaución de caer,
mirar el universo con ojos
nuevos otra vez,
sobrevivir la noche eterna,
mirar sin romper el espejo,
sentir satisfacción,
descendiendo de la gloria.
Quiero una vida,
alejada de ciudades,
deambulando sobre pastizales,
perdiendo la mirada
entre nubes copiosas,
habitando quizá,
un bosque frondoso
de maderos húmedos,
donde el frío,
mi integridad conserve,
alejando mi ánimo de trivialidades,
de conspiraciones y apartado
de mi banales ansías,
pero la historia no miente,
son imágenes,
fragmentos de vidrio
encajado bajo la piel,
un deseo que no sonríe.
Quiero una vida,
limpia que respire de la lluvia,
una hoja en blanco que sea
eterna como un sueño,
para escribir fatalidades
y encontrar su final acertado,
una vida larga y plena,
para comprenderme a mi mismo,
es un deseo que arde,
atado en el infierno,
una vida que no se censure
a sí misma,
logrando labor de inmortal,
quizá en el tenor de una voz,
en líneas paralelas
que anuncien la
absolución de una flor.
Quiero una vida,
en la que logre sentir
pena, éxtasis, dolor,
medir la miseria y beber
directo de sus labios,
abrazar el amor,
para jamás encarecerlo,
acercarme a su orilla
y brincar desde lo alto...
la inmensidad espera.
Ilustración: "Caballo asustado por una tormenta" por Eugènie Delacroix
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