Ay de ti,
imponiendo una realidad
bajo tus pies,
ay, de aquel brillo perdido,
lo que tus ojos
alguna vez vieron,
nuestro destino.
Oculto por la noche,
nuestro destino.
Oculto por la noche,
conociste la sed,
un imperio figurándose
en tus sueños.
Eres un fantasma que llora,
maldecido con arena
y piedras.
Escuchaste el grito
Y fue tal decepción,
cuando en tu muerte,
arriba en el cielo,
nadie te salvó.
Fuego, fuego,
en la visión,
mirándola en el rostro
un imperio figurándose
en tus sueños.
Eres un fantasma que llora,
maldecido con arena
y piedras.
Escuchaste el grito
de la sangre,
ay, de ti,
convertido en dios,
alucinando con vencer,
ay, de aquellos que te amaron,
y ahora te odian,
con el filo de sus manos.
Creíste escuchar
ay, de ti,
convertido en dios,
alucinando con vencer,
ay, de aquellos que te amaron,
y ahora te odian,
con el filo de sus manos.
Creíste escuchar
las voces,
prevenientes del cielo,
dictándose desde
dictándose desde
tu boca,
pero tan débil
resultó tu corazón.
resultó tu corazón.
Y fue tal decepción,
cuando en tu muerte,
arriba en el cielo,
nadie te salvó.
Fuego, fuego,
en la visión,
mirándola en el rostro
de un ave,
espejo de la desgracia,
y aquí estás,
sacrificando las vidas
de aquellos que te amaron,
y en su recuerdo,
espejo de la desgracia,
y aquí estás,
sacrificando las vidas
de aquellos que te amaron,
y en su recuerdo,

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