Encontré momentos
en los que no puedo dormir,
mirando mi cara en el espejo,
soñando despierto,
tratando de respirar bajo el agua,
con un anillo en la mano,
reposando en mi dedo anular
y miro a través de la ventana,
todavía no amanece.
Saludo y me despido,
es demasiado tarde,
la luna ha partido,
nadie queda para conversar,
una lluvia suelta,
mojando las banquetas,
mis mejillas,
nada puede importar ahora,
pero soy yo,
con dieciocho años,
soy yo,
con treinta y dos,
una canción que se repite
a volumen muy alto,
cuál es mi camino,
lo que no puedo encontrar.
Hola.
Adiós.
Qué podría esperar de mi,
qué es lo nuevo que tengo por soñar,
el tiempo es una línea que no se puede
olvidar, no puedes perdonar,
tan fría, tan inmisericorde,
el juego de un corazón
que se parte en dos,
contando los errores que se dibujan
en las facciones,
que se sueltan en las palabras.
Late, late mi corazón
enamorado,
una línea que he caminado solitario,
los errores que no puedes borrar,
y quizá es demasiado tarde,
aunque el amanecer,
apurado esté por llegar.
Ilustración: "La Tormenta" por Maxfield Parrish
No hay comentarios.:
Publicar un comentario