martes, 23 de marzo de 2021

LA TROMPETA DE GABRIEL

 

Encontré un deseo, 
diamante en bruto que no quiero abandonar,
racimo de luz floreciendo
en el centro de mi corazón.

Manos vacías,
palabras equivocadas,
cuidado, porque con ellas puedes matar,
deseando tener todo en un momento,
un toque ligero,
la maldición de Midas.

Puede ser complicado entender,
estos pasos en reversa,
el tiempo que se convierte en pasado,
las promesas aun por conocer,
la verdad es un tesoro enterrado...

¿Por qué no la dices?

Supliqué demasiado,
pero los años jamás escucharon,
amasijo de huesos y carne,
aquí vamos, complicándonos,
cuando el mayor defecto,
fácil de perdonar,
es sabernos humanos.

Encontré una razón para traicionarme,
recompensa divina para mi desgracia,
naciendo de una pesadilla,
respirando la misericordia,
para sobrevivir la tormenta,
un momento de sensaciones,
pasión y lujuria,
miseria, vejación.

No creo entender,
este odio que supura entre mis labios,
un fantasma rencoroso,
arrastrando su cadena sobre mi cuello,
mientras nado entre olas de sangre,
martirizando carne y espíritu,
este podría ser el fin,
escuchando la trompeta de Gabriel,
nada necesito ya.

Lo que sea que haya escrito,
se quemará cualquier mañana en esta vida,
bajo el cielo, será un regalo,  una promesa cumplida,
este es mi lamento, mi destino,
abrazando el más grande de los pecados,
corazón florido de poeta,
atrapando mi propia vida en el aire,
como un perro con rabia, 
un disparo justo entre los ojos.

Encontré la razón de todo alimento,
besando frente al espejo, una llama,
ay, de los fantasmas, de esta perdición,
inaugurando la más extraordinaria 
sensación de indulto y precariedad,
el color de una perla, 
su brillo bajo un rayo de sol,
derritiendo la imagen frente a mis ojos,
efecto nocivo,
cuando cada pregunta es un error
y nadie las puede contestar...

¿Esto es el deseo?

Una oportunidad de escapar...


Ilustración: "La Anunciación" por Sandro Botticelli 1489-90

No hay comentarios.:

Publicar un comentario