martes, 30 de noviembre de 2021

ME ESTÁS LLAMANDO...

 

Te encuentro en mis pensamientos cada día,
bendecido con estas calles,
con un techo y sustento en la mesa.

Te encuentro mientras camino al trabajo,
en cada uno de los milagros que percibo,
esta vida, es el más grande.

Es real, es verdad,
en Tu casa, Señor, 
quiero convertir mi corazón,
abrazar la promesa de Tu Hijo,
escúchame, por favor, Cristo,
contigo de la mano,
quiero vivir y terminar mis días.

Te encuentro en y tras cada página,
será palabra del Espíritu,
cada frase, cada redacción del Gran Libro,
bueno para iniciar,
cuando el amanecer rompe
la penumbra.

No hay final en Ti, Padre,
la mayor de todas las promesas,
la verdad única,
aun cuando vaguemos por las capitales
del pecado, aun cuando halla quienes
no te quieran en sus hogares,
esta fe es una,
es tuya, Señor,
y sólo quiero saber,
quien soy,
cuál es mi cometido.

Te encuentro en mis sueños,
en cada pequeño momento,
contestando mis preguntas,
te escucho hablando en labios de los demás,
es verdad, lo sé, 
en el latido de mi corazón, 
tras un pestañeo, 
como parte de tu secreto,
hoy me estás llamando...



LÍNEA II


No cruces la línea,
montículo inestable de vida,
barrera traslucida.

Sentimos el mismo impulso,
somos bestias inconexas,
sentimientos arrastrándose fuera de la piel.

Castillo de carne,
hueso sobre hueso,
yacimiento de esperanza,
un filo distinto,
motivo eterno de resentimiento.

Ausencia,
aparece y se borra,
transgrediendo lo último de un suspiro,
imágenes de acero,
el universo lejano,
estrellas que cantan su furor.

He aquí está línea,
separando rebeldes y conformistas,
ahora que el horizonte no existe,
los sueños gritan para vivir.

Somos los únicos seres,
ansiosos por respirar,
grises o de colores,
un par de ojos,
manos y piernas,
expectativas altas,
pretensiones sin voz
no voto.

Ardiendo, ardiendo,
por encima de las aguas,
nacer fue fácil,
sobrevivir es lo complicado,
es verdad, es real,
aquí es la eternidad,
abandonando el silencio
del más allá.


ADEMO

 

Pagaste las consecuencias,
por conservar, 
tus palabras en silencio,
encontrando un motivo
para quedarte y sobrevivir.

Compartiste el ánimo,
los sueños y la violencia,
pretendiendo no ser tú,
sacrificando tu corazón,
para transferir tu pecados,
a ese tiempo de inocencia perdido.

Cuán brillantes parecen los días,
ahora que el cielo no se nubla,
sin ninguna historia por contar,
con el ruido de mil bocas,
gritando lo que jamás conocerán.


***


Pagué las consecuencias 
por repetir las mismas palabras,
fueran ciertas o equivocadas,
la conjura de la decepción,
del alma muerta.

Me estacioné en el lugar equivocado,
luchando contra el supremo hastío, 
la inmortal tristeza,
creí encontrar la respuesta
pero fui estafado,
el amor no es una solución mágica,
es un trabajo de valor y dedicación.

Creí ser un bárbaro, un monstruo,
pero nunca crucé los límites,
nunca soñé con creer,
esperando el momento,
un consejo antes de callar.

Y ahora, pareciera que mis poemas
están vacíos, compartiendo esperanzas
rotas, de esos días cuando 
la vida parecía un regalo inmenso,
complejo e inacabable. 



miércoles, 24 de noviembre de 2021

PSICOPOMPO

 

Habré dormido en alas de un ángel,
cuando mis párpados no se habrán
a la luz nunca más.

Habré esperado hasta la medianoche,
para mirar los ojos del cegador.

El sol detenido por la eternidad,
más allá del abismo,
guía inequívoca de mi destino,
aun si resulta un sueño,
una fantasía vana...

He perdido mis piezas,
fuera del tablero,
de esta vida tan momentánea,
los parpadeos, las risas,
bajo el agua, 
rasguñando las capas
del silencio, 
largas e inconclusas.

Dormido en esta habitación,
resbalan mis lágrimas hacia la almohada,
acallando para siempre la voz,
los suspiros, los gritos,
quiero sanar con su frondoso racimo,
los segundos que se deslizan
hacia la nada.

Vida, 
vida que adoro,
cuánto duele mi corazón,
tras un arrebato de cólera,
postrado en esta cama,
lo que siempre deseé
un cielo negro,
las sábanas húmedas,
arrancándome los ojos,
las tripas, 
las alas,
el éxtasis 
en un suspiro.

A dónde vamos,
con una mano sobre la otra,
a la deriva,
en el brillo tras su
inefable aleteo... 



lunes, 22 de noviembre de 2021

COP MOVIE

 

Este es el día,
cuando las voces en tu mano,
por fin detendrán su llamado,
andando por las mismas calles,
ofreciendo al mundo una sonrisa,
una máscara de tu sufrimiento.

Lo tuyo es respirar 
pólvora bajo tus uñas,
contando una y otra vez,
como borregos en tus sueños,
a cuántos habrás matado,
en tus labios,
permanece un sabor 
metálico a sangre.

Trataste de sobrevivir,
a una velocidad peligrosa,
parpadeando para evadir
los destellos,
para que la vida no
se te escape,
tratando de ganar cada 
una de las interminables batallas,
colocando tu mejor cara,
en el camino de una bala.

Disidentes, 
asesinos,
objetos del orden,
aparatos de la represión,
una historia triste de tantas,
el surgimiento que viene
después de la caída.

Arribando del cielo,
la respuesta se dice sola,
piel quemada,
ojos sin orbita,
ahogándote en el aire,
respirando oscuridad,
negando todo lo bueno en 
la existencia, dejando atrás,
el último pétalo de inocencia.

Y miras de frente,
el cañón humeante del revólver,
sin mediar palabra,
disparas, mueres y salvas,
volviendo a la vida,
cuando el rodaje termina.


SIN IMAGEN

 

Es un rumor que se desliza en el viento,
no puedes verlo,
no tiene una imagen,
cuando no todo debe tenerlo,
cómo podremos entonces,
comprenderlo.

Lo que incluso sabes,
podría estar mal,
solo Dios, sabe cómo 
toda historia concluirá,
vivir o perecer,
es el momento para ya no pensar.

He sentido, respirado,
la vieja emoción de permitirle 
a mi corazón brincar,
mirando por ambos lados,
el peligro es real,
aun cuando duermes.

Y sólo queda ser quien eres,
de quien no puedes escapar,
borroso en la oscuridad,
tiritando por todo lo que quieres
y jamás podrás gritar.

       Aquí no hay imágenes de nadie
        
        invisibles

        incorpóreos




viernes, 12 de noviembre de 2021

LOS LABIOS QUE LEEN ENCIMA DEL HOMBRO

 

Habitación fría, 

en el vacío por ocupante,

aire, noche y silencio,

nadie, excepto yo,

ocupando un lugar,

proclamando la belleza en versos

de mis días pasados,

revisitando la poesía, la música,

la misma soledad de siempre,

yo, conmigo mismo,

cuánta banalidad.


Suceden los susurros,

un aliento mordaz,

el sonido intrincado de las palabras,

mostrando imágenes de odio,

desprecio y enrarecida belleza,

¿Pero cómo?

Cuando las sensaciones son fatales,

cuando las predicción anuncia el desastre,

cuando el peligro acecha todos los días,

el odio, la comprensión,

entablando las mismas perdidas,

el sello circunspecto en las páginas...


Eco que se desenreda desde ningún lugar,

cual cuerpo de una serpiente, 

como el gélido brazo de no existir,

lo sé, lo he imaginado,

la extraña sensación de miseria,

un dulce aroma,

satisfacción de pobreza, marginación,

satisfacción, la única idea en la cabeza

que parece hueca a las emociones,

orillando la verdad, la mentira, la existencia,

es realidad, deteniéndose...


¿Es probable sobrevivir? 

Una vez abandonado,

lamiendo un suelo erosionado,

lo parco y alegre,

dicta la voz cuyos labios nunca paran,

es la voz de un enigma, de un vistazo

a la salvaje imaginación,

pero cuando las luces se apagan,

¿Quién espera de pie?

¿Quién desea ser esa figura sometida al olvido?


Ilustración: Duncan Fregedo

lunes, 8 de noviembre de 2021

FANÁTICO

 

Estamos en el mismo juego,
vértigo de corazones rotos,
escuchando las ondas en el aire,
un minuto antes de morir.

Vamos, es un viaje en ácido,
el sonido que producen las pieles,
cuando se deslizan calientes,
sudorosas en el agujero negro
de este espacio dimensional,
vamos, tenemos doce años,
la vida está comenzando...

He visto la sonrisa de la calavera,
tumultos en las calles,
fuego dibujando un círculo dorado,
oh, tinieblas de la noche,
está es la visión de mi luna,
un hogar para los abandonados.

Fanático de las ortigas,
produciéndolas en masas 
bajo los parpados,
bebiendo de su alienante sabor,
amargo y dulce por igual,
salado, tal vez,
llévame a mi casa,
ordena la voz,
fanático del juego,
a minutos de perder,
desconociendo el veredicto final.

Y vivo devorando los pétalos de una flor,
tras un amanecer escarlata,
prometiendo una visión de la eternidad,
este es el polvo de tamaño celular,
colores, frío, calor, mil carcajadas,
es real, un instante para la salvación,
repitiéndose cada semana,
porque cada lágrima es una canción.

Oh, santa,
santa lluvia que gira hacia la nada,
monarquía de las palabras,
sensaciones y deseos no cometidos,
¿Cuál es el cometido de nuestra vida?
Un drama que se repite en el oscuro
rincón que llamamos universo,
¿Cuál es el sentido de nacer a tiempo,
 sólo para abrazar un destino incierto?

Oh, santo,
santo horror universal,
fanático de la misma línea,
aquí golpean los tambores
manos invisibles,
no quiero saber,
sólo disolverme en el aire,
suspiro que se quema
arrastrándose. 

Aquí vamos,
moviéndonos lento,
aquí estamos,
detenidos como mancha negra,
como sangre quemada,
como el deseo petrificado,
un anhelo perdido:
vivir para siempre.

abre el día
a tu luz, a tus parpadeos,
moviéndose desde lo alto,
en caída libre.

oh mundo,
 brillante y completo
 es tu latido un eco
cuando ríe mi corazón
atrapado en la alucinación
 de mil destellos
subordinado al desamparo,
 oh mundo soñado,
en claroscuro,
bordado con pétalos purpuras,
 aroma a jazmín...


MANTARRAYA

 
Un auto viene,
un auto va,
es madrugada,
territorio de perdidos
y trasnochados.

Silencio, silencio,
en los caminos del héroe,
frente al espejo solo,
tienes un cuerpo fuerte,
una mente olvidada,
una luz en tus ojos,
detrás y enfrente.

No soy el primero,
en correr aterrado,
un auto viene,
impacta y explota,
silencio, escucha,
el corazón es la victima,
el amor, es el arma.

Todo es complacencia,
un día tan especial,
arráncame los ojos,
apaga tu cigarro sin humo,
sobre la ceguera en mi espalda.

Felicidad profana,
es el abismo emocional,
dictado por la noche fría,
momento para sucumbir,
al abrazo cálido del agua,
clamando la victoria,
besando el cuerpo,
los labios,
a oscuras,
por encima del cielo,
un motivo más,
para dormir una eternidad.

Olvida el auto,
Olvida la velocidad,
este es el paraíso,
cumulo de sombras,
bajo los parpados,
en el fondo de un frasco,
donde reposan tus lágrimas,
ahora sabes lo que 
brinda felicidad,
lo que causa el dolor.

Provoca un accidente,
estoy de pie en el umbral,
un tosco despertar,
repitiendo en tu cabeza,
una hora girando
en la marea fugaz,
silbando en ajenos labios,
casi por alcanzar tu brillo,
he aquí unas cuencas
vacíos y sin voz.



Fotografía: Man Ray