Pagaste las consecuencias,
por conservar,
tus palabras en silencio,
encontrando un motivo
para quedarte y sobrevivir.
Compartiste el ánimo,
los sueños y la violencia,
pretendiendo no ser tú,
sacrificando tu corazón,
para transferir tu pecados,
a ese tiempo de inocencia perdido.
Cuán brillantes parecen los días,
ahora que el cielo no se nubla,
sin ninguna historia por contar,
con el ruido de mil bocas,
gritando lo que jamás conocerán.
***
Pagué las consecuencias
por repetir las mismas palabras,
fueran ciertas o equivocadas,
la conjura de la decepción,
del alma muerta.
Me estacioné en el lugar equivocado,
luchando contra el supremo hastío,
la inmortal tristeza,
creí encontrar la respuesta
pero fui estafado,
el amor no es una solución mágica,
es un trabajo de valor y dedicación.
Creí ser un bárbaro, un monstruo,
pero nunca crucé los límites,
nunca soñé con creer,
esperando el momento,
un consejo antes de callar.
Y ahora, pareciera que mis poemas
están vacíos, compartiendo esperanzas
rotas, de esos días cuando
la vida parecía un regalo inmenso,
complejo e inacabable.

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